Madre e hijo lideraban red de drogas y tortura en hotel de Bogotá

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Un año de investigaciones encubiertas permitieron a las autoridades desmantelar por completo la banda delincuencial conocida como ‘Los Seguros’, una organización criminal que operaba con total impunidad desde el corazón del barrio Siete de Agosto, en la localidad de Barrios Unidos, noroccidente de Bogotá. El grupo, liderado por una mujer identificada como alias Marcela, ‘La Madre’, y su hijo, alias Millos, había convertido el hotel La Rosa Dorada en un centro de acopio y distribución de drogas y, además, en un macabro escenario de tortura para quienes osaban desafiar su autoridad.

La investigación, llevada a cabo por la Sección de Inteligencia Policial (Sipol) con el apoyo de la Fiscalía General de la Nación y la Secretaría Distrital de Seguridad, reveló que el inmueble ya no funcionaba como hospedaje. En su lugar, se había convertido en la sede de un negocio criminal que generaba una renta estimada de 2,5 millones de pesos diarios. En el lugar se almacenaban y distribuían bazuco, marihuana, cocaína y tusi, la peligrosa droga sintética conocida como cocaína rosa. La estructura contaba con una administradora del dinero, alias La Pelirroja, y un punto de recolección de las ganancias ilícitas ubicado en un gastrobar cercano.

Un infierno de torturas y control territorial

Los testimonios y las grabaciones obtenidas durante el año de seguimiento y la infiltración de un agente encubierto revelaron la verdadera naturaleza del control que ejercía la banda. En el interior del hotel no solo se comercializaban estupefacientes, sino que se aplicaban castigos brutales. Las víctimas, que podían ser tanto miembros de bandas rivales como personas que intentaban abandonar la organización, eran torturadas con ácido, machetes y mangueras. El operativo final, que incluyó capturas en Bogotá, Cúcuta y Guainía, resultó en la detención de doce presuntos integrantes, entre ellos alias Pancho, alias Alejandro, alias Julieth, alias Jhonatan, alias La Crespa, alias Karen, alias El Veneco y alias Nariz, además de los líderes y la administradora.

El resultado del operativo fue contundente. Las autoridades incautaron más de 22.000 cápsulas de bazuco, 3.600 cigarrillos de marihuana, así como dosis de cocaína y tusibi. También se decomisaron armas de fuego, entre ellas un revólver calibre 38 con su respectiva munición, ocho teléfonos celulares, un DVR, una gramera y exhaustivos registros contables que evidenciaban la sofisticación de la contabilidad criminal.

“Atacar la base financiera del crimen”

El secretario distrital de Seguridad, César Restrepo, se pronunció sobre la importancia del golpe asestado a esta estructura, destacando que operaciones de este tipo son vitales para la seguridad de la ciudad. «Combatir el narcotráfico es atacar la base financiera de múltiples delitos», afirmó Restrepo en un comunicado.

«Cada operativo que afecta estas estructuras reduce su capacidad para sostener actividades como la extorsión, los homicidios, los hurtos y la trata de personas, debilitando las economías ilegales que amenazan la seguridad de la ciudad».

César Restrepo, Secretario Distrital de Seguridad

Tras las capturas, un juez de la República impuso medida de aseguramiento en un centro carcelario para los doce detenidos por los delitos de concierto para delinquir y tráfico de estupefacientes. Las autoridades recordaron que varios de los ahora procesados registraban antecedentes por hurto, tráfico de drogas, daño en bien ajeno, violencia intrafamiliar, homicidio y receptación, un prontuario que evidencia la larga trayectoria delictiva de la organización que sembró el terror en el noroccidente de Bogotá.

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