En la noche del miércoles 29 de julio de 2026, un grave episodio de violencia sacudió la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, cuando tres estudiantes resultaron apuñalados por un grupo de encapuchados. El ataque ocurrió mientras una de las víctimas, un representante estudiantil cuya identidad no ha sido revelada, intentaba retirar una pancarta del campus. Rodeado por varios agresores, el joven fue atacado con armas blancas cortopunzantes, pero una chaqueta de cuero que vestía en ese momento evitó lesiones de mayor gravedad al detener lo que la víctima describió como «ocho puñaladas». Uno de los estudiantes heridos debió ser trasladado a una clínica y permanece en delicado estado de salud.
De acuerdo con el reporte médico de la víctima principal, el ataque le dejó dos heridas: una en un brazo y otra en una pierna. Los agresores, que actuaron encapuchados, no han sido identificados hasta el momento. La universidad, a través de un comunicado oficial, calificó el episodio como incompatible con sus principios de convivencia y reiteró que «ninguna diferencia justifica el uso de la violencia». El rector José Ismael Peña Reyes se pronunció en su cuenta de X para rechazar los hechos: «Rechazamos los hechos de violencia ocurridos anoche en la Ciudad Universitaria, que resultaron en lesiones personales a tres estudiantes y uno de ellos debió ser trasladado a la clínica en delicado estado de salud».
Protocolos institucionales y llamado a la investigación
El rector detalló que desde el momento en que se conocieron los ataques se activaron los protocolos institucionales de atención, acompañamiento a las víctimas y resguardo de la información. «Paralelamente, se adelantaron los actos urgentes correspondientes con el propósito de contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido, la identificación de los responsables y el avance de las investigaciones», afirmó Peña Reyes. La institución también dispuso el resguardo de los elementos probatorios, entre ellos material audiovisual que muestra a los encapuchados persiguiendo al estudiante, el cual podría ser analizado por las autoridades competentes.
El profesor Diego Torres, del Departamento de Física, hizo un enérgico llamado a toda la comunidad académica y a las autoridades judiciales. En un video difundido mientras los hechos aún se desarrollaban, expresó: «La violencia no puede permitirse, venga de donde venga, y menos en la Universidad Nacional de Colombia. Le pido a la universidad, a las autoridades universitarias y a las autoridades competentes el iniciar la investigación y llevarla hasta las últimas consecuencias». Torres también instó a la Fiscalía General de la Nación a identificar y judicializar a los responsables, y subrayó que «absolutamente nada justifica la violencia contra los miembros de la Universidad Nacional».
«Expresamos nuestra solidaridad con las personas afectadas, sus familiares, compañeros y allegados, y reiteramos nuestro compromiso con el acompañamiento institucional que la situación requiera»
José Ismael Peña Reyes, rector de la Universidad Nacional de Colombia
El profesor Torres, visiblemente consternado, pidió mesura a la comunidad académica y rechazó cualquier tipo de acción violenta. «Comunidad académica, es tiempo de rechazar todo tipo de violencia dentro del campus. Somos más de cincuenta y seis mil estudiantes, más de tres mil profesores y miles de trabajadores que no queremos la violencia. No más miedo en nuestra Universidad Nacional de Colombia. No más», sentenció.
La Universidad Nacional de Colombia, una de las principales instituciones de educación superior del país, emitió el Comunicado No. 19 para calificar el episodio como incompatible con sus principios de convivencia. La administración reafirmó su compromiso con la investigación y el acompañamiento a las víctimas y sus familias, en medio de un ambiente de preocupación y rechazo generalizado por parte de la comunidad universitaria. Las autoridades educativas y judiciales trabajan de manera conjunta para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables de este violento ataque. El estudiante que resultó más gravemente herido continúa en observación médica, mientras la universidad espera que hechos como este no se repitan. La chaqueta de cuero que salvó al representante estudiantil de recibir ocho puñaladas se ha convertido en un símbolo de lo cerca que estuvo la tragedia de ser aún mayor. La comunidad académica exige respuestas y el fin de la violencia dentro del campus.












