La vocera presidencial del gobierno de Abelardo de la Espriella, Carolina Gómez, salió al paso de las críticas de sectores de la oposición que cuestionaron la participación del gabinete entrante en un retiro espiritual, calificándolo como una vulneración del carácter laico del Estado colombiano. Gómez defendió el evento realizado en el Colegio Marymount, en el corregimiento de Sabanilla, Puerto Colombia, Atlántico, como un ejercicio legítimo de libertad religiosa amparado por la Constitución, y rechazó de plano las acusaciones de que se estuviera suplantando la Carta Magna por la Biblia.
El retiro espiritual, que tuvo lugar aproximadamente el 2 de agosto de 2026, cinco días antes de la posesión presidencial del 7 de agosto en Cali, fue el primer encuentro formal de trabajo del equipo ministerial. En la jornada, el presidente electo Abelardo de la Espriella, acompañado de su esposa Ana Lucía Pineda y los futuros ministros, participaron en oraciones, cánticos y una eucaristía dirigida por un sacerdote. De la Espriella, visiblemente emocionado, utilizó una camándula, se arrodilló y entregó a cada miembro del gabinete Biblias cuyas portadas llevaban los colores del gobierno y la marca de su movimiento político, Defensores de la Patria. La difusión de videos y fotografías del acto generó un intenso debate en redes sociales y en el ámbito político.
Críticas por la laicidad del Estado
Uno de los cuestionamientos más contundentes provino del exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), Carlos Carrillo, quien afirmó que desconocer que Colombia es un Estado laico constituye una afrenta a la Constitución y un retroceso de siglos. «Suplantar la Constitución con la Biblia es algo que de ninguna manera podemos tolerar», señaló Carrillo, en un pronunciamiento que rápidamente se viralizó.
«Desconocer que Colombia es un Estado laico es una afrenta a la Constitución y un retroceso de siglos. Suplantar la Constitución con la Biblia es algo que de ninguna manera podemos tolerar»
Carlos Carrillo, exdirector de la Ungrd
La respuesta de la vocera Carolina Gómez no se hizo esperar. En una declaración dirigida directamente al exfuncionario, Gómez aseguró que está profundamente confundido y que nadie está reemplazando la Constitución por la Biblia. «Que un grupo de personas ore en un retiro espiritual antes de asumir la responsabilidad de gobernar no suplanta la Constitución ni convierte a Colombia en un Estado confesional», argumentó. La vocera defendió el acto como una manifestación privada que los funcionarios decidieron hacer pública para compartir con sus seguidores, y recordó que la Constitución del Estado laico protege la libertad de conciencia y de culto, incluso cuando no coincide con las creencias de quienes critican.
«Carlos, estás profundamente confundido. Nadie está reemplazando la Constitución por la Biblia. Que un grupo de personas ore en un retiro espiritual antes de asumir la responsabilidad de gobernar no suplanta la Constitución ni convierte a Colombia en un Estado confesional»
Carolina Gómez, vocera presidencial
«La Constitución de nuestro Estado laico protege la libertad de conciencia y de culto, incluso cuando no coincide con tus creencias. Lo verdaderamente intolerante es pretender que los colombianos tengamos que esconder nuestra fe para no incomodar a la izquierda»
Carolina Gómez, vocera presidencial
El retiro espiritual se enmarca en la transición del gobierno de Abelardo de la Espriella, quien asumirá la presidencia el 7 de agosto de 2026 en una ceremonia que se realizará en Cali, Valle del Cauca, y no en la tradicional Plaza de Bolívar de Bogotá. La vocería oficial, creada por el propio presidente electo inspirada en el modelo de voceros gubernamentales de Estados Unidos, tiene como función transmitir mensajes oficiales a los medios de comunicación. Gómez, en su rol de vocera, dejó claro que la fe de los funcionarios no interfiere con el cumplimiento de la Constitución, y que el acto religioso fue una expresión personal que no vulnera la laicidad del Estado. La polémica, sin embargo, promete prolongarse en los primeros días del nuevo gobierno, mientras sectores de la oposición insisten en que la línea entre lo público y lo privado, y entre la fe y la función pública, debe ser cuidadosamente delimitada.












