El futbolista Jhan Carlos Mena Hinestroza, lateral izquierdo del Deportivo Independiente Medellín, reveló en una entrevista radial que no ha culminado sus estudios de bachillerato, una confesión que pone de manifiesto los sacrificios que implica la carrera deportiva desde regiones apartadas del país. Con apenas 20 años y nacido el 16 de marzo de 2006 en Riosucio, Chocó, el joven jugador explicó que abandonó su municipio natal, ubicado a una hora de Quibdó, para integrarse al proceso formativo del club antioqueño, lo que truncó su trayectoria académica.
Durante la conversación con Caracol Radio, Mena declaró de manera espontánea: “No he terminado el colegio. Salí de mi pueblo para venir a jugar y no seguí estudiando”. La afirmación, dicha sin titubeos, refleja una realidad que enfrentan muchos talentos deportivos provenientes de zonas rurales, donde la oportunidad de convertirse en profesional exige dejar atrás no solo el hogar sino también la educación formal. En su caso, el sueño de ser futbolista lo llevó a Medellín, donde hoy reside solo y se encarga de preparar su cena —arepa con huevo, arroz, pescado o pollo—, mientras que el club le proporciona desayuno y almuerzo.
Una promesa que se abre camino en el DIM
Mena inició su carrera como extremo izquierdo, pero fue el entrenador Sebastián Botero quien lo reubicó como lateral, posición en la que ha comenzado a sumar minutos en el primer equipo. Actualmente acumula cuatro partidos como profesional, una cifra modesta que contrasta con la confianza depositada por la institución, que recientemente renovó su contrato con una mejora salarial —cuyo monto no ha sido revelado—. “Ya tengo contrato con el DIM, gracias a Dios. Acabé de renovarlo y estoy muy feliz por eso”, afirmó el jugador, quien además confirmó el aumento económico.
El director técnico Amaranto Perea ha sido una figura clave en su desarrollo. Mena lo describe como “una excelente persona. Es un entrenador que siempre habla con uno, le transmite tranquilidad y confianza”. Precisamente, Perea ha potenciado la formación de jóvenes valores en el Medellín, y en Mena ve un proyecto a largo plazo. El lateral también destacó su amistad con Andrés Felipe Ávila, compañero desde la casa hogar y con quien llegó al club al mismo tiempo: “Mi mejor amigo es Andrés Felipe Ávila. Estuvimos juntos en la casa hogar, llegamos al Medellín al mismo tiempo”.
“No he terminado el colegio. Salí de mi pueblo para venir a jugar y no seguí estudiando”
Jhan Carlos Mena Hinestroza, futbolista del Deportivo Independiente Medellín
El contexto familiar de Mena refuerza la historia de superación. Es el menor de los hombres en una familia de cinco integrantes, con dos hermanas menores que le siguen. Su origen en Riosucio, Chocó —descrito por él mismo como “mi pueblo, que queda como a una hora de Quibdó”—, lo conecta con una región donde las oportunidades son escasas y el fútbol emerge como una vía de escape. La confesión sobre su bachillerato inconcluso no solo expone una carencia personal, sino que visibiliza un fenómeno más amplio: la deserción escolar que a menudo acompaña a los jóvenes que persiguen el sueño de ser futbolistas profesionales en Colombia.
A sus 20 años, Mena tiene por delante un camino prometedor. La renovación contractual con el DIM, sumada al respaldo de un técnico como Amaranto Perea y la compañía de amigos como Ávila, le brindan estabilidad en una ciudad donde vive solo. “Comencé jugando como extremo izquierdo, pero Sebastián Botero fue quien me pasó a lateral”, recordó, evidenciando la adaptación que ha debido hacer para consolidarse en el puesto. Mientras tanto, la pregunta sobre si retomará sus estudios queda en el aire, pero su historia ya es un testimonio de los costos ocultos del éxito deportivo.












