El presidente Gustavo Petro aterrizó el sábado 1 de agosto de 2026 en el remodelado Aeropuerto Golfo de Morrosquillo, en Tolú (Sucre), pero nunca descendió del avión presidencial, lo que generó controversia y fue aclarado al día siguiente por la Presidencia como parte del acto protocolario. La aeronave permaneció alrededor de veinte minutos en la plataforma mientras autoridades locales, invitados y medios de comunicación esperaban, y luego despegó sin que el mandatario saliera. El jefe de prensa de Palacio, Andrés Hernández, explicó en su cuenta de la red social X que la actividad pactada consistía precisamente en aterrizar y despegar el avión presidencial, y que a bordo se encontraba el señor presidente, cumpliendo las indicaciones dadas al equipo de prensa de la Presidencia: mostrar la pista aterrizando y despegando el avión.
La polémica ocurre a menos de cinco días de que el presidente Petro entregue el cargo, y críticos de la administración aprovecharon el incidente para cuestionar al mandatario y su comitiva. La Presidencia desmintió versiones sobre un cambio de agenda o una decisión de último momento, reiterando que ningún otro acto estuvo contemplado para ese día. La periodista Diana Saray Giraldo, quien cubrió el evento, también fue testigo de la expectativa generada entre los asistentes, que esperaban ver al jefe de Estado recorrer la nueva infraestructura.
Polémica por aterrizaje sin descenso
El presidente Petro, sin embargo, se pronunció en sus redes sociales el mismo sábado, donde afirmó: “Aterrizo en el avión presidencial en la pista aérea de Tolú, hecha en mi gobierno. Falta el cerramiento de la pista, ya adjudicado, y la empresa que ponga la gasolina para jet, que debería ser Ecopetrol”. La obra, presentada por la Aerocivil con fecha de finalización para el 31 de julio de 2026, acumuló retrasos y fue inaugurada sin estar al cien por ciento: aún falta el cerramiento definitivo de la pista, el suministro de combustible para jets y la terminal carece de iluminación adecuada.
“La actividad consistió en aterrizar y despegar el avión presidencial. A bordo estaba el señor presidente y esa fue la actividad que se tenía prevista desde un inicio y las indicaciones que dieron al equipo de prensa de la Presidencia: mostrar la pista aterrizando y despegando el avión”.
Andrés Hernández, jefe de prensa de Palacio (red social X)
Detalles de la obra y expectativas
La ampliación del Aeropuerto Golfo de Morrosquillo busca fortalecer la conectividad aérea del Caribe colombiano y dinamizar el turismo y la economía regional. La nueva pista tiene 2.200 metros de largo por 45 metros de ancho, frente a los 1.300 metros de la anterior, que solo permitía aeronaves de hasta 72 pasajeros. Ahora, con la ampliación, es posible la operación de aviones como el Airbus A320. En sus redes sociales, el presidente Petro destacó el potencial de la obra: “Que aviones más grandes puedan volar al aeropuerto de Tolú, puede desarrollar el turismo del golfo de Morrosquillo de manera sustancial. Ya no miramos el golfo de Morrosquillo como rutas de traquetos en el Caribe o como playas de recreo para el turismo antioqueño, sino que podemos dimensionar un turismo internacional en el golfo de Morrosquillo”.
A pesar de la controversia, la administración insiste en que el acto protocolario se cumplió a cabalidad y que la obra representa un avance significativo para la región. Sin embargo, la falta de algunos elementos clave, como el cerramiento y el combustible, deja interrogantes sobre la operatividad real del aeropuerto en el corto plazo. El episodio, ocurrido en la recta final del mandato de Petro, se suma a la serie de debates que han marcado el cierre de su gobierno.












