Aunque se registró una leve disminución en los sismos, el Servicio Geológico Colombiano advirtió que los parámetros continúan en máximos históricos y mantiene la Alerta Naranja

El volcán Puracé sigue evidenciando signos de una alta inestabilidad. De acuerdo con el más reciente boletín extraordinario emitido por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el edificio volcánico se mantiene en Alerta Naranja, lo que indica cambios importantes en sus parámetros y una alteración significativa en su dinámica.
Aunque durante las últimas horas se ha documentado una reducción superficial en el número de sismos y emisiones, la autoridad técnica fue enfática en aclarar que esto no representa un retorno a la normalidad. De hecho, los valores instrumentales recientes son los máximos alcanzados por el volcán, superando con amplitud sus líneas base de comportamiento.
«Es posible que se presenten variaciones temporales en los niveles de actividad del volcán, es decir, que en algunos momentos puede disminuir (…), pero esto no implica necesariamente que el volcán haya retornado a un nivel de actividad estable», advirtió el SGC, recordando que el paso a una eventual alerta amarilla requiere de un tiempo prudencial para confirmar tendencias seguras.
Ceniza sobre poblaciones y gases en aumento
En las últimas 24 horas, el sistema de monitoreo registró tres emisiones de ceniza que alcanzaron hasta 500 metros de altura. Los vientos dominantes dispersaron el material hacia el occidente, lo que generó reportes confirmados de caída de ceniza en la cabecera municipal de Coconuco, así como en las veredas Cristales, Loma Linda y 20 de Julio (municipio de Puracé).
El comportamiento de los gases también es motivo de estricto seguimiento. Los flujos de dióxido de azufre (SO2) continúan por encima del promedio habitual, mientras que el dióxido de carbono (CO2) mantiene un preocupante ascenso en sus concentraciones en el suelo. A este panorama se suma una anomalía térmica detectada en el fondo del cráter a través de la plataforma satelital MIROVA.
Sismicidad a poca profundidad
Bajo el cráter, a menos de un kilómetro de profundidad, no cesan los sismos de largo periodo (LP) ni el tremor espasmódico, señales directamente vinculadas a la inyección y movimiento de fluidos a alta presión en los conductos internos. Paralelamente, bajo el centro eruptivo Piocollo se ha registrado sismicidad de fractura de roca entre 1 y 2 kilómetros de profundidad.
Ante la latente posibilidad de expulsiones repentinas de gases o material particulado, las autoridades reiteraron el llamado perentorio a la ciudadanía y a los turistas para respetar los perímetros de seguridad y abstenerse de acercarse a la zona de los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
Fuente: SGC












