Cerca de un centenar de integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb), una de las disidencias de las extintas Farc, enviaron un comunicado dirigido al presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, en el que solicitan garantías para continuar con el proceso de diálogo y reincorporación a la vida civil que se venía adelantando durante el gobierno de Gustavo Petro. La carta, revelada por Caracol Radio, fue redactada en la vereda Betania, zona rural del municipio de Valle del Guamuez, en el departamento del Putumayo, lugar donde opera la Zona de Ubicación Temporal (ZUT) establecida en el marco de los acuerdos previos.
En el documento, los firmantes, que pertenecen a los frentes conocidos como Comandos de la Frontera (Putumayo) y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico (Nariño), hacen un reconocimiento explícito de los errores cometidos en el pasado y reafirman su compromiso con la paz. «Reconocemos que en el pasado se cometieron errores; sin embargo, con sentido de humanidad y convicción política, entendemos que la vía de la violencia nunca será la solución para transformar a Colombia. La verdadera lucha por el bien común se construye en paz», señala el comunicado.
Un llamado al diálogo y a la no exclusión
Los excombatientes, que aseguran haber demostrado su voluntad de paz mediante la desmovilización colectiva y la entrega de armas y dotaciones, hicieron un enfático llamado al nuevo mandatario para que respalde lo acordado. «Nuestro deseo es que durante su gobierno se apoye nuestro compromiso de paz. La paz como política de Estado y como derecho fundamental, nos alienta a que lo acordado siga adelante. La semilla sembrada es ya un gran paso para el Putumayo y para el país», expresaron.
En un tono que busca tender puentes, los integrantes de la Cneb también pidieron que no se les estigmatice por su pasado. «En este país estamos acostumbrados a pensar nuestras diferencias como si fuéramos enemigos. Solicitamos que se dé una oportunidad al diálogo y ver que aquí muchos hemos sido víctimas, antes y después de los procesos de paz, la invitación es a que el país conozca y sea consciente de que por haber sido partícipes de un grupo armado no merecemos ser excluidos o discriminados», añadieron en la misiva.
«Señor presidente, le invitamos respetuosamente a que el Gobierno mire los logros, la voluntad y lo bueno que se está construyendo en esta región. Lo invitamos cordialmente a visitar nuestro territorio, compartir con nosotros y la comunidad, y dialogar respetuosamente para que conozca de primera mano los avances y retos de este proceso. Estamos firmes con la paz, la legalidad y el desarrollo de nuestra patria.»
Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb)
Pese a la solicitud, el panorama para el proceso de paz es incierto. El presidente electo Abelardo de la Espriella no se ha pronunciado oficialmente sobre la carta, pero en reiteradas ocasiones ha advertido que su gobierno solo aceptará el sometimiento a la justicia o, de lo contrario, se enfrentarán operativos militares. A esto se suma la compleja situación legal de la ZUT en Putumayo: un juzgado ordenó suspender las actividades por falta de consulta previa a un resguardo indígena; el gobierno de Petro pidió la nulidad, que fue rechazada, y el caso pasó a segunda instancia.
Otro factor que amenaza la continuidad del diálogo es la situación de Geovany Andrés Rojas, alias Araña, cabecilla de los Comandos de la Frontera, cuya extradición está pendiente de la decisión del nuevo mandatario. Su captura en 2025 ya puso en riesgo la mesa de negociación. Mientras tanto, los excombatientes aseguran que avanzan hacia la legalidad con el objetivo de acceder a educación, reencuentro familiar y reconciliación comunitaria, y reiteran su disposición a construir paz desde el territorio.












