La activista digital Gabriela Muñoz, de 19 años y vinculada al entorno del presidente Gustavo Petro, rompió su silencio en redes sociales para denunciar amenazas de muerte contra ella y su familia, al mismo tiempo que rechazó categóricamente las acusaciones de haber tenido injerencia en contrataciones o nombramientos durante su paso por la Aeronáutica Civil. Tras varios días de alejamiento de las plataformas digitales, Muñoz publicó un mensaje en su cuenta de X (@gabymunozz_) en el que explicó que no había renunciado a sus convicciones ni había sido silenciada por el miedo, sino que se tomó un tiempo para organizar su defensa y poner en conocimiento de las autoridades las intimidaciones que ha recibido.
Las amenazas, según detalló la joven, incluyen un conocimiento preciso de su domicilio, el lugar de trabajo de sus padres y amenazas directas contra sus mascotas. «Estos hechos claramente ya fueron puestos en conocimiento de las autoridades competentes», afirmó Muñoz en su publicación, en la que también aseguró que seguirá acudiendo a las instituciones para proteger su vida y la de su familia. La activista, que se define como una mujer joven que decidió participar en la vida pública por su profunda creencia en la democracia, hizo un llamado a que ninguna amenaza obligue a un ciudadano a callar y a que ninguna mujer sienta miedo por participar en la vida pública.
Defensa frente a las acusaciones de influencia en la Aerocivil
En medio del escándalo que rodea a la Aeronáutica Civil, donde se le acusó de influir en decisiones y de poseer un patrimonio cercano a los 12 mil millones de pesos, Muñoz fue enfática en negar cualquier responsabilidad directa. La activista explicó que su cargo en la entidad era de apoyo y secretarial, sin capacidad de mando, facultad para impartir instrucciones ni poder de decisión. «Yo no participé en la evaluación ni en la decisión sobre esos nombramientos», señaló, refiriéndose a la presentación de hojas de vida por parte de su madre ante el entonces director de la Aerocivil. Aclaró que su presencia en reuniones institucionales fue por invitación del director y que siempre cumplió funciones acordes a su cargo, sin facultades para ordenar gastos, seleccionar contratistas o retirar funcionarios.
«Tengo diecinueve años. Soy una mujer joven que decidió participar en la vida pública porque cree profundamente en la democracia y en la posibilidad de construir un país mejor desde las ideas»
Gabriela Muñoz, activista digital
La joven también se refirió a las acusaciones sobre su patrimonio, que han circulado en medios y redes sociales. Afirmó que sus ingresos y situación patrimonial pueden ser revisados, y que el salario que percibió en la Aerocivil fue uno de los niveles salariales más bajos de la entidad, correspondiente a un cargo asistencial, sin facultades directivas. En su defensa, anunció que está organizando los soportes de su nombramiento y funciones para entregarlos a las autoridades que lo requieran, con el fin de demostrar que no tuvo injerencia en las decisiones cuestionadas.
El exdirector de la Aerocivil, por su parte, sostuvo que Muñoz y su hermano Santiago no acreditaban la formación ni la experiencia necesarias para cargos mayores, lo que ha alimentado el debate público sobre presuntos nombramientos irregulares. Muñoz, sin embargo, insiste en que los señalamientos deben examinarse con documentos y responsabilidades individuales, y que ella no participó en la evaluación ni en la decisión sobre esos nombramientos. Mientras tanto, las autoridades competentes ya tienen conocimiento de las amenazas de muerte, y la activista espera que quienes resulten responsables respondan conforme a la ley, en un caso que pone de relieve los riesgos que enfrentan los jóvenes que deciden incursionar en la vida pública en Colombia.












