El Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmó este miércoles que el volcán Puracé, ubicado en la cadena volcánica Los Coconucos, continúa en estado de alerta Naranja debido a alteraciones importantes en su dinámica interna
Las cifras instrumentales recientes representan los máximos niveles alcanzados, superando ampliamente los promedios históricos calculados en las líneas base de comportamiento.
Durante las últimas 24 horas, la actividad volcánica ha estado marcada por la sismicidad de largo periodo (LP) y tremores espasmódicos (TR), fenómenos asociados al movimiento de fluidos a profundidades menores de un kilómetro bajo el cráter. Aunque se registró una disminución en el número total de sismos y en las emisiones hacia la atmósfera, las autoridades científicas advierten que estas variaciones temporales no implican un retorno a la estabilidad.

Ceniza y gases: el impacto en las comunidades
Uno de los datos más alarmantes del reciente boletín del SGC es la emisión de 1.010 toneladas diarias de dióxido de azufre (SO₂), un valor que sobrepasa el promedio conocido para esta estructura geológica. A esto se suma el ascenso continuo en las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) medidas en el suelo.
En la superficie, el impacto ya es evidente. Se documentaron dos emisiones de ceniza que alcanzaron alturas superiores a los 700 metros. Las difíciles condiciones meteorológicas impidieron confirmar visualmente la dirección de dispersión de la pluma, pero el rastro del material volcánico llegó a las comunidades. Pobladores de la vereda Cristales (municipio de Puracé) reportaron fuertes sonidos asociados a la emisión ocurrida hacia las 10:00 p. m. del 4 de agosto. Asimismo, en las veredas Cobaló, San José, Las Estrella y Agua Amarilla se reportó y confirmó la caída de ceniza.
Restricciones preventivas en la zona
Ante el riesgo latente de nuevas y repentinas emisiones de gases o ceniza, el SGC fue enfático en su recomendación: está estrictamente prohibido acercarse a la zona de los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
El llamado a los habitantes de la zona de influencia es a mantenerse informados a través de los canales oficiales, seguir los boletines diarios del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, y acatar las directrices de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y de las autoridades locales. La alerta Naranja se mantiene activa.
Fuente: Servicio Geológico Colombiano












