En un hito para la conservación ambiental del país, Colombia ha declarado oficialmente el Santuario de Flora Palmares de Tochecito como una nueva área protegida, la número 66 del Sistema de Parques Nacionales Naturales. La decisión, tomada por el Sistema de Parques, resguarda 1.964,02 hectáreas ubicadas entre los municipios de Cajamarca e Ibagué, en el departamento del Tolima, específicamente en la cuenca del río Tochecito. La zona concentra el núcleo más importante de palma de cera, el árbol nacional colombiano, especie que se encuentra en peligro de extinción en el país y vulnerable a nivel global debido a la pérdida de su hábitat.
El anuncio fue realizado por la ministra de Ambiente encargada, Irene Vélez, junto al director de Parques Nacionales Naturales, Luisz Olmedo Martínez Zamora, el director del Instituto Humboldt, Hernando García, y el investigador Rodrigo Bernal. La nueva área protegida abarca parte de una cuenca de 8.885 hectáreas, situada entre los 2.000 y 3.750 metros sobre el nivel del mar. Allí se ha registrado más del 70% de la población de palma de cera de todo Colombia, con cerca de 300.000 individuos adultos, lo que la convierte en el mayor bosque de esta especie en el mundo.
Un santuario para la biodiversidad y el agua
El Santuario de Flora Palmares de Tochecito no solo protege la palma de cera, sino que también alberga una riqueza biológica sobresaliente. En sus 1.964 hectáreas se han identificado 259 especies de fauna, de las cuales 231 son aves, 163 especies de plantas y 34 de mamíferos. Entre las especies amenazadas que encuentran refugio en la zona se destacan el loro orejiamarillo, el perico paramuno, el oso andino, la danta de páramo y el loro coroniazul, este último en estado crítico según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Además, el santuario cumple una función clave en la regulación hídrica regional, ya que la cuenca del río Tochecito abastece de agua a comunidades y actividades productivas del Tolima. La declaratoria permitirá avanzar en procesos de restauración ecológica, acuerdos con las comunidades locales, fomento del turismo de naturaleza y desarrollo de la bioeconomía.
«Con esta decisión protegemos un territorio que concentra el núcleo más importante de nuestro árbol nacional»
Irene Vélez, ministra de Ambiente encargada
«El país dio un paso significativo para conservar las poblaciones de palma de cera que quedan en el planeta»
Hernando García, director del Instituto Humboldt
La palma de cera fue declarada árbol nacional de Colombia mediante la Ley 61 de 1985, pero enfrenta graves amenazas. La UICN la cataloga como vulnerable, mientras que el Ministerio de Ambiente la considera en peligro en el territorio nacional. Con la creación de este santuario, se consolida un nodo de conservación que articula el Parque Nacional Natural Los Nevados, el Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya y el Parque Nacional Natural Las Hermosas, creando un corredor biológico fundamental para la conectividad ecológica de los Andes centrales colombianos.












