La más reciente emisión de MasterChef Celebrity dejó una estela de polémica luego de que el jurado decidiera otorgar el pin de inmunidad al trío conformado por Pautips, Julieta Piñeres y Verónica Orozco, pese a que las concursantes continuaron emplatando sobre el atril del jurado después del tiempo límite establecido. La decisión provocó protestas inmediatas entre los demás participantes, quienes consideraron que se trató de una ventaja injusta que vulneró las reglas del concurso culinario del Canal RCN.
El episodio se dio en el marco del reto de la caja misteriosa, que tenía como ingrediente central las tortillas de maíz. Los concursantes debían preparar en parejas —a excepción del grupo de tres mujeres que ya venía trabajando junto— un plato salado y un postre en solo 50 minutos. Sin embargo, cuando el tiempo expiró, el trío conocido como «habibi» continuó armando sus preparaciones sobre el atril de los jueces, un gesto que fue señalado por varios de sus compañeros como una clara infracción al reglamento.
La decisión del jurado y la inconformidad general
Aunque Belén Alonso, Jorge Rausch y Nicolás de Zubiría advirtieron sobre la importancia de respetar los tiempos y las normas del programa, terminaron premiando al grupo por su creatividad e innovación, lo que encendió los ánimos dentro del set. Marcela Carvajal fue una de las concursantes que mostró mayor frustración tras el resultado, y su reacción alimentó el debate en redes sociales sobre la imparcialidad de la valoración.
El trío ganador presentó como plato salado un shawarma, que el jurado calificó como un desacierto técnico por no tostar la tortilla previamente, mientras que el postre —unas milhojas hechas con tortilla— recibió elogios por su textura y sabor. En contraste, Farah y Tavo destacaron con un wrap de pollo con yogur griego y una tartaleta de mango sobre tortilla tostada, mientras que Marcela Carvajal y Tuto fueron reconocidos por la cocción de su carne y un postre de yogur, fresas y caramelo salado.
El capítulo se transmitió tras la eliminación de Diana Mina, y se perfila como uno de los momentos de mayor rivalidad y debate en la temporada. La controversia ha puesto nuevamente sobre la mesa la discusión sobre los límites de la flexibilidad del jurado y el cumplimiento estricto de las reglas en un concurso donde la presión y la creatividad suelen chocar.










