El presidente Abelardo de la Espriella asumió el mandato con una agenda compleja en la que los sectores de salud y seguridad se perfilan como los desafíos más urgentes, según el análisis de expertos de la Universidad de La Sabana. Tanto el profesor e investigador Erwin Hernando Hernández Rincón como el politólogo y docente Omar Oróstegui coinciden en que la nueva administración heredó del gobierno de Gustavo Petro un deterioro significativo en la prestación de servicios de salud y un fortalecimiento de grupos armados pese a la política de Paz Total, situación que exige acciones inmediatas para evitar una profundización de las crisis.
En materia sanitaria, el panorama que encontró De la Espriella es crítico: el cambio de modelo de salud para maestros resultó fallido y varias EPS fueron intervenidas por la Superintendencia Nacional de Salud, mientras los usuarios reportan largas listas de espera, demoras en la asignación de citas y falta de entrega de medicamentos. El profesor Hernández Rincón advierte que el Gobierno tendrá que hacer una verdadera «gimnasia financiera» para responder a las necesidades del sistema, afectado por la insuficiencia de la unidad de pago por capitación, las deudas de las EPS y los dineros que se les adeudan a los hospitales, lo que genera un déficit considerable.
Los retos en salud: financiación, acceso y tecnología
De acuerdo con el análisis del investigador, son tres los frentes que el nuevo Gobierno debe atender con prioridad en el sector salud. El primero es la financiación, un problema estructural que requiere buscar fuentes alternativas de recursos, tal como lo explica el propio Hernández Rincón. El segundo frente es el de las barreras de acceso, un fenómeno que hoy golpea con fuerza a la población colombiana y que se evidencia en los prolongados tiempos de espera para consultas y procedimientos. «Esto es vital porque los tiempos de espera, aunque en muchos lugares del mundo pueden llegar a tres meses, en Colombia hace muchos años no eran tan prolongados y en este momento sí presentan un desafío importante para la población», señaló el académico, quien advirtió además sobre la necesidad de responder a la población rural y dispersa, así como al déficit de profesionales de salud en zonas urbanas, para lo cual sugirió explorar el uso de tecnología e inteligencia artificial como herramientas que permitan ampliar la cobertura y agilizar la atención.
«El país, en ciertos escenarios y en distintas latitudes, ha tenido distintos problemas para poder responder a las necesidades financieras, posiblemente por la insuficiencia de la unidad de pago por capitación, las deudas de las EPS, también las deudas hacia los hospitales, lo cual genera un déficit importante. El Gobierno va a tener que buscar distintas fuentes o hacer una gimnasia financiera para poder responder a estas necesidades»
Erwin Hernando Hernández Rincón, profesor e investigador de la Universidad de La Sabana
Seguridad: de la extorsión al hacinamiento carcelario
En el frente de seguridad, el politólogo Omar Oróstegui identifica tres retos fundamentales que el Ejecutivo debe encarar desde el inicio de su gestión. El primero tiene que ver con la seguridad urbana y el avance de delitos como la extorsión, que ha crecido de manera preocupante en ciudades como Cali, Bogotá y Barranquilla, el microtráfico y los hurtos a personas y celulares. Frente a este fenómeno, el analista considera que será necesario modificar el marco legal y normativo para poder responder eficazmente a estos problemas que afectan la cotidianidad de los ciudadanos en las principales ciudades del país.
El segundo reto es el hacinamiento crítico que enfrenta el sistema carcelario y penitenciario, incluidas las URI y las inspecciones de Policía, una situación que demanda respuestas estructurales. En este punto, Oróstegui puso la lupa sobre la promesa de campaña de las megacárceles y la necesidad de definir de dónde saldrán los recursos para operar y hacer posible esta apuesta de política pública. El tercer desafío está relacionado con el lavado de activos, el narcotráfico manejado por organizaciones delincuenciales y el crimen transfronterizo, flagelos que requieren una estrategia integral y coordinada.
«Todo el tema de microtráfico, que viene afectando también muchísimo a las ciudades y sobre todo también el tema de violencia urbana y hurtos, hurtos a personas, hurtos de celulares. Eso va a significar, entre otras cosas, modificar el marco legal y normativo para poder afrontar estos problemas urbanos hoy en las principales ciudades del país»
Omar Oróstegui, politólogo docente de la Universidad de La Sabana
«Mirar cómo se va a materializar la promesa de campaña de las megacárceles y sobre todo, de dónde sacar los recursos para poder operar y hacer posible esta apuesta de política pública»
Omar Oróstegui, politólogo docente de la Universidad de La Sabana
El nuevo mandatario asume así un doble desafío que marcará el rumbo de su administración. De un lado, un sistema de salud que requiere una cirugía financiera profunda y una reestructuración en el modelo de atención para garantizar el derecho a la salud de millones de colombianos. Del otro, una crisis de seguridad que combina el deterioro del orden público en las ciudades con el fortalecimiento de estructuras criminales en las regiones y un sistema carcelario al borde del colapso. Los expertos consultados coinciden en que los primeros meses de gobierno serán decisivos para sentar las bases de una transformación que, de no darse con la celeridad requerida, podría agravar aún más las condiciones que hoy afectan a la población colombiana.










