En un hecho sin precedentes durante una ceremonia de transmisión de mando presidencial, la senadora Jennifer Pedraza abandonó este 7 de agosto la sesión del Senado en Cali donde se posesionó Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia. La congresista justificó su retiro argumentando que la inclusión de intervenciones de líderes religiosos en el acto protocolario atenta contra el carácter laico del Estado, consagrado en la Constitución de 1991. La decisión se produjo después de que el pastor evangélico Eduardo Cañas, el rabino David Michan y el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera, dirigieran sus palabras al nuevo mandatario durante la ceremonia.
La senadora, quien fue elegida al Congreso en alianza con el Partido MIRA, una colectividad de origen cristiano, aseguró que su salida no implica un desconocimiento del resultado electoral que llevó a De la Espriella a la Casa de Nariño. Casi 13 millones de colombianos votaron por el entonces candidato el pasado 21 de junio, un mandato que Pedraza dijo respetar pese a las diferencias. “A pesar de que se dé una voz crítica que le haga control político desde el Congreso, reconozco el mandato que millones de colombianos y colombianas le entregaron en las urnas para que ejerza como tal en democracia. Eso implica respetar a quien piensa distinto, respetar la separación de poderes, los fallos de la Corte Constitucional y, por supuesto, al movimiento social”, declaró la congresista.
“El Estado debe ser neutral”
En una serie de publicaciones en sus redes sociales, Pedraza explicó los motivos de su retiro con contundencia. “Me retiré de la sesión del Senado en la que se posesionó el Pdte. Abelardo. No haré parte de una ceremonia que abiertamente amenaza la naturaleza laica del Estado colombiano que es un mandato constitucional. El Estado debe ser NEUTRAL en términos religiosos y dar garantías a la ciudadanía ENTERA. Empiezan incumpliendo su primera promesa: respetar la Constitución”, escribió la senadora, quien adelantó que ejercerá control político al nuevo gobierno y que denunciará cualquier hecho de corrupción que detecte. La legisladora defendió además su papel como representante de todos los colombianos, incluidos los que votaron por el actual presidente, asegurando que velará por los derechos de la población.
«Odian la fe. Detestan a los creyentes. Mencionan la Constitución a toda hora y no resisten que Dios esté en el preámbulo de la misma. Se dicen ‘tolerantes’ y son lo más intolerante que hay. Pero eso sí para buscar votos son unos aviones. A esta señora la llevó al Congreso una alianza con el @PartidoMIRA».
Andrés Barrios Bernal, concejal de Bogotá
La salida de la senadora generó reacciones inmediatas. El concejal de Bogotá Andrés Barrios Bernal cuestionó la coherencia de Pedraza, recordando que su llegada al Congreso fue posible por el respaldo del Partido MIRA, una colectividad cristiana que trabaja con el sector interreligioso. “Odian la fe. Detestan a los creyentes”, afirmó Barrios en su cuenta personal, señalando que la senadora fue elegida precisamente en alianza con una organización de fe. Por su parte, el abogado Felipe Caballero calificó la actitud de la congresista como un “show barato” y sostuvo que las expresiones religiosas diversas en el acto fortalecen, más bien, la idea de un Estado laico. “El Dios que se invoca en el Preámbulo de la Constitución de 1991 no es el Dios de una religión en particular, así que son bienvenidas todas las creencias. Esto es ganas de figurar, pero no le alcanzan las luces”, dijo Caballero.
El incidente marca el inicio de una relación tensa entre la senadora Pedraza y el nuevo gobierno, en un escenario donde la defensa de la laicidad del Estado se perfila como uno de los ejes de su labor de oposición. La ceremonia de posesión, realizada en el Senado de la República en Cali, estuvo marcada por la heterogeneidad de las invocaciones religiosas, un elemento que para la congresista desdibuja la neutralidad que debe caracterizar al Estado colombiano.










