El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, marcó un hito en la historia de la moda nacional al asumir el cargo el pasado 7 de agosto de 2026 en la Arena de la Universidad Santiago de Cali vistiendo un traje de la marca Arturo Calle, en un gesto deliberado de respaldo a la industria local y de reivindicación de la identidad colombiana. Acompañado por la primera dama, Ana Lucía Pineda; el vicepresidente, José Manuel Restrepo, y su esposa, Tatiana Céspedes, el nuevo mandatario optó por un atuendo formal —traje azul noche, camisa blanca y corbata— que contrasta con el estilo más relajado de su predecesor, Gustavo Petro, y que busca proyectar autoridad, disciplina y éxito en el inicio de su gobierno.
La decisión del presidente de la Espriella, un abogado de profesión, de vestir enteramente diseño colombiano no fue casual. Según reveló el propio Arturo Calle en entrevista con BluRadio, el mandatario fue meticuloso hasta el último detalle: “Tuvo una camisa donde el detalle que él quería era de 7 cm de ancho y la camisa tenía 7,8 y nos lo señaló”. El empresario narró que tanto el presidente como el vicepresidente hicieron múltiples viajes desde Bogotá hasta Barranquilla para ajustar la prenda, y que De la Espriella, quien hasta entonces tenía un sastre en Italia, decidió dar el salto a la confección nacional. “Él tenía un gran sastre en Italia y dijo ‘voy a pasar a Arthur Street’”, relató Calle, evocando la misma frase que empleó el expresidente Juan Manuel Santos durante su posesión.
Un recorrido por la moda colombiana
La primera dama, Ana Lucía Pineda, optó por un conjunto de la diseñadora Silvia Tcherassi en un tono rosa “casi chicle, casi cuarzo”, compuesto por chaqueta de sastrería y falda tubular con microaplicaciones brillantes, complementado con zapatos marfil y joyería mínima. La experta en moda Luz Karime Granados describió el atuendo como una expresión de “frescura, delicadeza, autoridad sin dureza”. Por su parte, Tatiana Céspedes, esposa del vicepresidente, lució un vestido blanco de Aura Dager con silueta “new look” de Christian Dior, cuyos puños estaban bordados con mostacillas moradas que formaban la silueta de una orquídea colombiana, acompañado de un clutch de Ulalá Studio en tono vino morado. Granados destacó que este look reflejaba “menos intención de vestirse, más intención de construir una imagen propia desde el diseño colombiano”, y agregó que “Colombia también puede contarse desde las flores, desde sus oficios y sus manos”.
El diseñador Andrés Otálora fue el encargado de vestir a la familia presidencial y a la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, utilizando una paleta de colores suaves —champaña, azul claro, verde menta— y telas nobles como brocado, tweed, crepé y seda, adaptadas al clima cálido de Cali. La elección de todos estos creadores nacionales respondió a una estrategia clara: posicionar la moda colombiana como un activo económico y un símbolo de identidad nacional. “Para nosotros es un honor muy grande que el presidente crea, como ha creído siempre, en la industria nacional y seguiremos suministrando todo lo que se le ofrezca. Eso nos va a obligar a que todos los días seamos superiores”, concluyó Arturo Calle, resumiendo el espíritu de una jornada en la que las telas hablaron tanto como los discursos.










