La posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ocurrida el 7 de agosto de 2026 en la Arena de la Universidad de Cali, no solo marcó un hito al realizarse por primera vez fuera de Bogotá, sino que también desató una polémica inmediata. La celebración, que incluyó la presencia de líderes internacionales como el rey Felipe VI de España, los presidentes Javier Milei de Argentina, Santiago Peña de Paraguay, el líder chileno José Antonio Kast y una delegación de Estados Unidos, se vio empañada por las críticas provenientes del círculo más cercano del anterior mandatario. Durante el acto protocolario, que contó con el juramento del vicepresidente José Manuel Restrepo y la entrega de la banda presidencial por parte del presidente del Senado, Honorio Henríquez, De la Espriella agradeció a “Nuestro Señor Jesucristo”, un gesto que cimienta la retórica religiosa que su gobierno ha prometido impulsar.
Minutos después de que el nuevo mandatario se trasladara al batallón Pichincha de Cali para su discurso ante las fuerzas militares, las redes sociales se incendiaron. Sofía Petro, hija del expresidente Gustavo Petro, lanzó una pregunta directa que resumía la contradicción que, según ella, encarna el nuevo gobierno. “A mí no me entra en la cabeza cómo pueden celebrar en la posesión a un Estado que asesinó 21.000 niños en 3 años, 300 en los últimos 300 días, y a la vez hablar de la palabra de Dios”, escribió, haciendo alusión a la decisión de De la Espriella de restablecer las relaciones diplomáticas con Israel, una política que contrasta fuertemente con la de la administración anterior, que había roto lazos con Tel Aviv alegando violaciones al derecho internacional humanitario. En un segundo mensaje, Sofía Petro añadió una reflexión teológica: “Quien tiene a Dios en el corazón verdaderamente no puede defender que pulvericen niños en masa”.
La respuesta del expresidente Petro desde Soacha
Mientras De la Espriella se dirigía a la tropa en Cali, el expresidente Gustavo Petro, quien no asistió a la ceremonia de traspaso, realizaba un acto de despedida en el municipio de Soacha, Cundinamarca. Desde allí, el exmandatario elevó el tono de la crítica, conectando directamente la fe profesada por el nuevo gobierno con la violencia que denuncian sus opositores. “Los que se arrodillaron como cúpula del Gobierno el domingo, se estaban arrodillando no ante Jesús, porque Jesús dijo: ‘Amar al prójimo’, y todos los que se arrodillaron del Gobierno han dicho: ‘Destripar al prójimo’. Y eso no se llama Jesús, eso se llama Satanás. Así que se estaban arrodillando a Satanás y no a Jesús”, lanzó Petro, señalando que su intención inicial de hablar en el cuartel militar fue impedida por el propio De la Espriella. La jornada, que debía ser un día de unidad y transición, dejó en evidencia la profunda fractura política que marcará el inicio de esta nueva administración. El país ahora se pregunta si las referencias divinas servirán de puente para la reconciliación o, como advierten sus críticos, serán un caballo de Troya para justificar políticas que atentan contra la vida.
«A mí no me entra en la cabeza cómo pueden celebrar en la posesión a un Estado que asesinó 21.000 niños en 3 años, 300 en los últimos 300 días, y a la vez hablar de la palabra de Dios»
Sofía Petro, hija del expresidente Gustavo Petro
«Los que se arrodillaron como cúpula del Gobierno el domingo, se estaban arrodillando no ante Jesús… eso se llama Satanás»
Gustavo Petro, expresidente de Colombia










