Las primeras 72 horas tras un desastre natural concentran la mayor probabilidad de rescatar personas con vida bajo los escombros, según organismos internacionales y literatura científica. Este concepto, conocido como la “ventana de oro” de las 72 horas, ha sido documentado por el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG) de la ONU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y autores como Vildan Oral, Zümral Erdem y Öznur Çinar en un estudio publicado en IntechOpen en abril de 2026. La investigación analiza los factores que determinan la supervivencia de personas atrapadas, basándose en terremotos históricos como el de Hanshin-Awaji en Japón en 1995 y los sismos de Turquía en 1999, así como en un terremoto ocurrido en Cali, Colombia, el 12 de agosto de 2026.
La probabilidad de rescate disminuye drásticamente después de las 72 horas debido a riesgos clínicos como el síndrome de aplastamiento, la deshidratación y las infecciones. Según el estudio de Oral, Erdem y Çinar, entre el 80 % y el 95 % de las personas rescatadas con vida de estructuras colapsadas son encontradas durante las primeras 24 horas. Además, entre el 50 % y el 90 % de esos rescates los realizan civiles antes de que lleguen los equipos profesionales. En el terremoto de Hanshin-Awaji, más del 80 % de los rescatados lo fueron por residentes locales, mientras que en los terremotos de Turquía de 1999, el 77,3 % de los heridos rescatados aún atrapados fueron sacados por familiares o vecinos.
Los riesgos clínicos de la permanencia bajo escombros
El INSARAG enfatiza que actuar lo antes posible es crucial, pero reconoce que es posible hallar sobrevivientes después de las 72 horas. La permanencia bajo escombros incrementa riesgos como el síndrome de aplastamiento, que puede desarrollarse incluso después de una hora de compresión, así como la disminución del volumen sanguíneo, alteraciones de electrolitos, acidosis metabólica, lesión renal aguda, arritmias, paro cardíaco o insuficiencia renal. La OMS clasifica las muertes en inmediatas (por lesiones graves o hemorragias), rápidas (por asfixia, compresión o pérdida de sangre) y tardías (por deshidratación, infecciones, síndrome de aplastamiento o edema pulmonar), que pueden aparecer días después del sismo. La extracción de personas atrapadas debe coordinarse con personal médico, ya que una liberación rápida sin atención puede provocar deterioro súbito e incluso la muerte. La respuesta eficaz combina búsqueda y rescate con atención médica, suministro de agua, alimentos y refugio, elementos clave para maximizar las posibilidades de supervivencia en las primeras horas críticas.










