Edificio intacto en el barrio Limonar, Cali, tras terremoto de 7,4

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Un edificio diseñado por un arquitecto de Cali se convirtió en el centro de atención en redes sociales tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la ciudad el lunes 10 de agosto en horas de la mañana. Mientras a su alrededor otras estructuras del barrio Limonar, una zona con condiciones de vulnerabilidad sísmica superiores al promedio de la ciudad, resultaron gravemente dañadas o incluso derrumbadas, este inmueble permaneció completamente intacto, sin ningún daño estructural y, sorprendentemente, sin la rotura de un solo vidrio.

El hallazgo fue documentado en un video que rápidamente se viralizó. En las imágenes, una mujer, identificada como familiar del arquitecto responsable del diseño, inspecciona el edificio acompañada por el vigilante del lugar. La escena se desarrolla en medio de un corte de energía eléctrica, una afectación común en diversos sectores de Cali tras el fuerte sismo. Con su celular en mano, la mujer recorre el exterior del inmueble y exclama: «Yo no le veo absolutamente nada, ni vidrio ni nada». Ante su asombro, el vigilante confirma: «No le pasó nada, Alfredo».

Prueba de calidad ante la adversidad

El momento de mayor emoción llega cuando la familiar del arquitecto, orgullosa del desempeño de la estructura, declara frente a cámara: «Vea, está su edificio enterito. No pasó nada, nada. Prueba de calidad, calidad comprobada, calidad certificada». El video, difundido a través de redes sociales, no tardó en llegar al propio arquitecto, quien reside fuera de la ciudad. Al observar las imágenes que contrastaban la devastación de su entorno con la impecable condición de su obra, rompió en emoción. «Ver toda esa cantidad de edificios derrumbados y otros tan averiados que no se pueden usar, y luego ver este edificio ahí enterito, es una cosa muy emocionante para mí», confesó el profesional.

El caso ha puesto de relieve la importancia del diseño estructural en una ciudad como Cali, clasificada como una zona de alto riesgo sísmico. Mientras las autoridades aún evalúan la magnitud total de los daños causados por el terremoto de 7,4, este edificio en el barrio Limonar se erige no solo como un testimonio de resistencia, sino como un símbolo de lo que una ingeniería y una arquitectura rigurosas pueden lograr incluso frente a los fenómenos naturales más devastadores.

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