60% de informalidad constructiva causó colapso en terremoto de 7,4

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Un análisis técnico del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026, con epicentro en la región del Chocó, revela que el colapso de edificaciones no se debió tanto a la potencia del sismo sino a una falla estructural histórica: la alta informalidad constructiva y la falta de sismorresistencia que afecta al 71% de las construcciones del país. Así lo señalaron ingenieros estructurales consultados, quienes advierten que la combinación entre la intensidad sísmica, la calidad de los materiales, el estado de conservación y la fecha de edificación fue determinante para que muchas estructuras no soportaran el movimiento telúrico.

Según Rafael Camilo Gutiérrez Melgarejo, doctor en Estructuras y profesor de la Universidad Internacional de Florida, el principal problema radica en que aproximadamente el 60% de las construcciones en Colombia se realizan por fuera de los canales formales, sin supervisión de ingenieros estructurales ni cumplimiento de las normas técnicas. “En Colombia lastimosamente se tiene un índice muy alto de informalidad en la construcción, que está alrededor de 60% y que realmente es muy alto”, afirmó el experto. A esto se suma que muchas edificaciones son anteriores a los primeros códigos sismorresistentes del país, que datan de 1984, creados tras el devastador sismo de Popayán de 1983, y que solo se volvieron exigibles legalmente a partir de la reforma constitucional de 1991.

Vulnerabilidad acumulada en décadas de construcciones sin norma

El doctor Gutiérrez Melgarejo explicó que no solo la informalidad es un factor crítico, sino también la falta de mantenimiento y actualización de las estructuras antiguas. “Hay muchas estructuras que son muy viejas y no se han actualizado a los códigos actuales. Esto genera un problema porque a las estructuras, como a un vehículo, hay que hacerle mantenimiento, evaluaciones cada ciertos años para que no se deterioren ni las estructuras, ni los materiales”, precisó. El código colombiano de construcciones sismorresistentes tuvo su última actualización en 2010, año en que el entonces Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial reconoció que, si bien la regulación había cumplido su objetivo principal de evitar colapsos y daños estructurales graves, seguía siendo notoria la desprotección de los elementos no estructurales y su potencial peligrosidad para la vida humana.

«En Colombia lastimosamente se tiene un índice muy alto de informalidad en la construcción, que está alrededor de 60% y que realmente es muy alto»

Rafael Camilo Gutiérrez Melgarejo, doctor en Estructuras y profesor de la Universidad Internacional de Florida

Por su parte, Albert Ortiz, ingeniero civil y director de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle, señaló que las estructuras diseñadas bajo criterios de ingeniería debieron resistir el sismo, aunque presentaran daños en elementos no estructurales. Sin embargo, la realidad es que una alta proporción del parque edificatorio colombiano no cumple con esos estándares. Según datos corroborados por expertos y publicados por La Silla Vacía, el 71% de las edificaciones del país tienen un nivel bajo o nulo de sismorresistencia, una cifra que refleja décadas de crecimiento urbano sin planificación estructural adecuada. Esta vulnerabilidad se agrava especialmente en municipios pequeños cercanos a grandes ciudades, donde la supervisión técnica es menor y la informalidad constructiva es la regla, no la excepción. El terremoto de magnitud 7,4 dejó en evidencia que, más allá de la fuerza de la naturaleza, el verdadero riesgo sísmico en Colombia se construye ladrillo a ladrillo, sin los estándares que exige un país ubicado en una de las zonas más sísmicamente activas del mundo.

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