Al menos tres personas muertas y cuatro heridas dejó un ataque armado perpetrado en la noche del 15 de agosto de 2026 en la cancha del barrio María Paz, en San José de Cúcuta. El hecho, calificado como masacre por la organización de derechos humanos Indepaz, se convierte en la número 81 registrada en Colombia durante el año en curso. Según información preliminar, sujetos armados llegaron hasta el lugar y abrieron fuego indiscriminadamente contra las personas que se encontraban allí, sin que hasta el momento se haya logrado la identificación oficial de las víctimas, todas de sexo masculino.
La Defensoría del Pueblo ya había alertado sobre el riesgo de violencia en la zona a través de la Alerta Temprana AT 027/24, que advertía sobre el aumento de homicidios selectivos, amenazas, “limpieza social”, reclutamiento de menores, extorsión y restricciones a la movilidad en Cúcuta. El área donde ocurrió la masacre está bajo jurisdicción de la Segunda División del Ejército Nacional, y en la región confluyen múltiples grupos armados ilegales como el EGC/Clan del Golfo, el ELN, el Frente 33 del Bloque Magdalena Medio, Los Rastrojos, Los Pelusos y diversas bandas locales, que disputan el control territorial y buscan imponer el orden social mediante la violencia.
Denuncias y llamado urgente
El director de Indepaz, Leonardo Perafán González, se pronunció sobre el hecho y señaló que “la violencia no cambia con la posesión de un nuevo gobierno”. En sus declaraciones, subrayó que “se requieren respuestas urgentes que protejan a la población civil y una política de seguridad que entienda las dinámicas territoriales y atienda sus causas estructurales”. Esta masacre en Cúcuta es la segunda que se registra desde la llegada al poder del presidente Abelardo de la Espriella en 2026, lo que evidencia la persistencia de la conflictividad armada en el país.
«La violencia no cambia con la posesión de un nuevo gobierno. Se requieren respuestas urgentes que protejan a la población civil y una política de seguridad que entienda las dinámicas territoriales y atienda sus causas estructurales.»
Leonardo Perafán González, director de Indepaz
Los cuatro heridos permanecen bajo observación médica, mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para dar con los responsables del ataque. La masacre número 81 de 2026 se suma a una escalada de violencia que golpea a varias regiones del país. Once días antes, el 11 de agosto, se había confirmado otra masacre en Barranquilla, ocurrida el 2 de agosto en el barrio Santo Domingo de Guzmán, donde tres personas perdieron la vida y tres más resultaron heridas, entre ellas una adolescente de 17 años. Según la ONG Corpades, los responsables habrían simulado ser operarios de la empresa Air-e para perpetrar el ataque. Las víctimas fatales en ese caso fueron identificadas como Jesús David Garavito Diete, de 33 años; Jean Carlos Peláez Jelk, de 19, y Jaime Enrique Bracamonte Herrera, de 29, quien falleció tras nueve días hospitalizado.










