En las últimas 48 horas, Panamá deportó a un ciudadano colombiano que confesó ser miembro activo del Tren de Aragua y estar amenazado por el grupo criminal La Inmaculada, como parte de los controles migratorios intensificados en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. El hombre, cuya identidad no fue revelada por las autoridades, fue inadmitido en el país istmeño al detectarse durante una entrevista de control migratorio señales de alerta, entre ellas tatuajes y símbolos de organizaciones delictivas. Ante los funcionarios del Servicio Nacional de Migración (SNM), el viajero dijo haber solicitado refugio debido a las amenazas que recibía de La Inmaculada, y terminó confesando su pertenencia al Tren de Aragua. La decisión de deportarlo se fundamentó en el Artículo 50 del Decreto Ley 3 del 22 de febrero de 2008, que permite negar la entrada a extranjeros que representen una amenaza para la seguridad nacional o el orden público.
Este caso se suma al de otros dos colombianos deportados en el mismo lapso de tiempo desde Tocumen. Uno de ellos fue señalado como el tercer cabecilla de La Inmaculada, y el otro tenía una orden de captura vigente en Colombia. Según el reporte oficial del SNM, existían elementos suficientes que indicaban un riesgo para la seguridad pública, lo que motivó la inadmisión de los tres ciudadanos. Las autoridades panameñas han reforzado los filtros migratorios en el principal aeropuerto del país para evitar que personas vinculadas al crimen organizado ingresen bajo el pretexto de turismo.
Operativo en Colombia contra el Tren de Aragua
De manera paralela, en Colombia se desarrolló un operativo de nueve meses de investigación que culminó con la captura de seis presuntos integrantes del Tren de Aragua en Bogotá y Bucaramanga. Durante los allanamientos, realizados en las localidades de Kennedy y Chapinero en la capital, así como en Bucaramanga, las autoridades incautaron un arma de fuego y seis celulares. El centro de operaciones de la red criminal, conocido como “La Pesebrera”, estaba ubicado en el barrio Kennedy, en la carrera 38, y servía como base logística para las actividades ilícitas.
Entre los detenidos figuran alias Cojo, señalado como el cabecilla criminal en la zona de Kennedy; alias Mateo y “Breke”, presuntos jefes de zona en Chapinero y Bellavista; “Kevin”, quien era el encargado de recaudar el dinero producto de extorsiones; y alias “Juan” y “Reinel”, identificados como ejecutores de atentados sicariales. Los delitos que se les imputan son extorsión, homicidio y desaparición forzada.
Contexto de las organizaciones criminales
El Tren de Aragua, organización criminal de origen venezolano con presencia en varios países de Suramérica, se dedica a la extorsión, el tráfico de drogas, el sicariato y la trata de personas. Por su parte, La Inmaculada opera en el suroccidente de Colombia, especialmente en el departamento del Valle del Cauca, y se especializa en extorsión, préstamos “gota a gota” y control territorial violento. La deportación del colombiano desde Panamá y las capturas en Colombia reflejan la cooperación regional para enfrentar a estas estructuras que amenazan la seguridad pública.









