El Gobierno de Abelardo de la Espriella ordenó la suspensión total de la programación de las 20 emisoras de paz creadas en el marco del Acuerdo de Paz de 2016, así como de 11 emisoras descentralizadas del sistema de Radio Nacional, lo que afecta a más de 70 frecuencias en todo el país. La instrucción fue impartida el lunes festivo 17 de agosto mediante un mensaje de WhatsApp de Inravisión a los directores de las emisoras, dejando las frecuencias emitiendo únicamente música. La decisión se produce días después del nombramiento de Ángela María Mora como nueva gerente de Inravisión, el pasado 12 de agosto, y en el marco de un plan de acción inmediato acordado con la ministra TIC, Alexandra Falla.
Las emisoras de paz surgieron a partir del punto 6.5 del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Estado colombiano y las antiguas Farc, con el objetivo de ofrecer contenidos culturales, musicales e informativos que abordaran la implementación del acuerdo y las dinámicas locales. El domingo 16 de agosto, el Ministerio TIC publicó un comunicado en el que anunciaba el fin de «el aparato de propaganda en el Sistema de Medios Públicos», y señalaba la intención de construir un sistema «plural, independiente, transparente y al servicio de la ciudadanía». Sin embargo, la suspensión no solo eliminó los espacios informativos, sino también programas dedicados a cultura, medio ambiente, vida campesina y dinámicas comunitarias. Según un trabajador de Inravisión, cerca del 90% de la programación de las emisoras de paz respondía a las necesidades y particularidades de los territorios donde operan.
Uno de los casos más emblemáticos es el de la emisora de paz de Ituango, en Antioquia, la única del departamento, cuya señal alcanza a 16 municipios y más de 100 veredas. Jhonatan Sucerquia, artista y gestor cultural de Ituango, advirtió que convertir la emisora en una convencional supondría perder parte de su propósito original, especialmente en un territorio marcado por el conflicto armado y la implementación del acuerdo de paz. Por su parte, Julio Sepúlveda, líder comunitario de la misma localidad, resaltó el servicio que presta la emisora tanto a comunidades urbanas como rurales, especialmente en zonas donde el acceso a la información es limitado.
«Convertir la emisora en convencional supondría perder parte de su propósito original».
Jhonatan Sucerquia, Artista y gestor cultural de Ituango
«La emisora presta un servicio invaluable a las comunidades urbanas y rurales».
Julio Sepúlveda, Líder comunitario de Ituango
La decisión se dio en medio de tensiones previas por decisiones editoriales, especialmente durante la cobertura del terremoto del 10 de agosto, cuando los equipos periodísticos defendieron su labor bajo criterios de información y neutralidad. Una funcionaria anónima afirmó que Diego Fajardo comenzó a intervenir en los consejos de redacción y a revisar contenidos antes incluso de ser contratado formalmente. Tanto la Presidencia como Ángela María Mora no habían respondido preguntas al momento de la publicación de esta información.
Está prevista una reunión para el jueves 20 de agosto en la que se definirá el futuro de las emisoras, y entre los escenarios que han circulado se encuentra un cambio de nombre y modificaciones en la programación. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) confirmó que está recopilando información para emitir un pronunciamiento. La suspensión ha generado preocupación entre comunidades y organizaciones sociales, que ven en estas emisoras un canal fundamental para la paz y la democratización de la información en los territorios más golpeados por el conflicto.










