Por ESTEBAN JARAMILLO OSORIO
Manizales sobrevivió a tres incendios devastadores, el siglo pasado; a seis terremotos, a una erupción volcánica y a sucesivas temporadas de invierno y deslizamientos de tierra y viviendas, con numerosas víctimas.
Ha enfrentado también otros peligros, como la inminente desaparición del Once Caldas, arruinado por manejos inadecuados, y al riesgo del descenso, en dos ocasiones, provocado por discretos rendimientos deportivos.
Pero aquí estamos. Fuertes como un roble.
Las conflagraciones de 1922, 1925 y 1926, arrasaron el comercio y las viviendas y consumieron la catedral, construida en madera fina. Solo quedaron las cenizas.
En 1962, un violento movimiento telúrico, derribó una de las torres de la basílica. Cayó sobre la calle y aplastó a dos personas.
Entre las víctimas, a sus 42 años, Guillermo González Ospina, el autor de la letra del pasodoble Feria de Manizales.
Casi 30 años tardó la reconstrucción. La torre fue inaugurada en 1990, el mismo día que Alemania levantaba la copa del mundo en Italia, con derrota para la Argentina de Maradona y Bilardo.
Yo estaba allí, discúlpenme la evocación, micrófono en mano, transmitiendo para RCN.
La torre secundaria, recientemente afectada, enfrentará la reconstrucción con tiempo, paciencia y voluntad.
El Cristo resucitado, imponente, de 200 kilos, obra de arte del maestro Guillermo Vallejo, que relevó al Cristo de Tazzioli, pesada mole de seis toneladas, caída en el primer terremoto, también sucumbió al reciente desastre.
La suerte, las acciones o las bendiciones.
Manizales activa y altiva, unida, convencida de sus capacidades resilientes, para afrontar la naturaleza en sus arremetidas.
De lleno en la reconstrucción, evitando los llantos, buscando soluciones. Se ven en ello el alcalde Jorge Eduardo Rojas y el gobernador Henry Gutiérrez con sus funcionarios.
Se levanta mi ciudad en la tragedia, consciente de que los obstáculos están en las indecisiones, en el miedo, en el desaliento, en las claudicaciones, la corrupción y la indiferencia.
Dan vueltas por las ruinas los topos bandidos, suplantando autoridades o buscando su botín, como ocurrió siempre, uno que otro político corrupto frotándose las manos y los dadivosos exhibicionistas, que no se untan de pueblo, pero publicitan su imagen.
P.D Historias que son milagros. Como la del futbolista, ex jugador del Once Caldas, Rober Mejía, quien sobrevivió a un violento terremoto en Turquía, donde jugaba, hace tres años. Salió del edificio donde vivía segundos antes de que se desplomara. Esteban J.
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