El reconocido piloto colombiano Juan Pablo Montoya encabezó en el Gran Malecón de Barranquilla la primera edición del Circuito Colombia, un evento deportivo y automovilístico que donó la totalidad de la recaudación de boletería a los damnificados por el terremoto del pasado 10 de agosto, que sacudió diversas regiones del país. La iniciativa, impulsada por la Alcaldía de Barranquilla y varios patrocinadores, transformó lo que originalmente se conocía como Circuito Pony Malta en una jornada solidaria que buscó recaudar fondos para las zonas más afectadas por el sismo, que dejó un saldo oficial de 319 fallecidos y más de 4.500 heridos.
El terremoto, ocurrido el 10 de agosto, impactó con fuerza en regiones como Chocó, Cali, el Eje Cafetero y parte de la Costa Atlántica, dejando a miles de familias damnificadas. Ante esa emergencia, Montoya anunció en su pódcast MontoyAs el cambio de nombre del evento y la destinación de la boletería a la ayuda humanitaria. “Vamos a cambiar el nombre del evento, ya no es Circuito Pony Malta, sino le vamos a poner Circuito Colombia. Van a donar la boletería, lo que se levante de boletería se va a donar”, afirmó el piloto, quien además subrayó que “uno no tiene que ayudar para que la gente lo vea a uno que ayude, sino que cada persona puede ayudar de su propia manera”.
Un evento con causa
El Circuito Colombia no solo se sostuvo con la venta de boletas, sino que también incorporó subastas de objetos y experiencias, así como centros de acopio y donación de productos para los damnificados. Empresas de mensajería se sumaron ofreciendo descuentos en envíos de ayuda y trayectos gratuitos para personal de salud en Cali. Además, se recomendaron canales de donación confiables como la Asociación de Banco de Alimentos de Colombia, la Cruz Roja Colombiana y la corporación Presentes, respaldada por las fundaciones de Karol G y Maluma, que además habilitó opciones de donaciones internacionales.
La jornada en el Gran Malecón incluyó una muestra de carros antiguos, un espectáculo de derrape, una contrarreloj entre padre e hijo —Juan Pablo y su hijo Sebastián Montoya— y la exhibición del trofeo de las 500 Millas de Indianápolis del año 2000 que el piloto colombiano conquistó. Montoya comparó el formato del evento con el famoso Goodwood Festival of Speed en Reino Unido y no descartó la posibilidad de replicarlo en otras ciudades del país. “Si este evento sale como esperamos y la gente apoya como creemos que va a apoyar, hay un chance”, señaló.
“Yo sé que le han hecho mucho ruido al Montoya versus Montoya y todo, pero es darle a la gente la opción de ver cosas que no ven nunca. Carros de carreras de verdad, carros deportivos de la calle, hay carros clásicos, hay de todo”.
Juan Pablo Montoya, piloto colombiano
Más allá de la solidaridad, el circuito también buscó posicionar a Barranquilla como una posible sede futura del calendario de la IndyCar Series, un anhelo que Montoya y los organizadores esperan consolidar con el respaldo del público. La respuesta ciudadana fue masiva, y aunque el monto exacto recaudado no fue revelado, el piloto se mostró optimista sobre el impacto de la jornada. Con esta iniciativa, el deporte motor colombiano dio un ejemplo de cómo la pasión por las carreras puede traducirse en esperanza para quienes más lo necesitan.










