Joven con cuchillo ataca a policía en CAI de Bogotá y es abatido

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Un joven de 25 años identificado como Michael Felipe Santos, quien padecía esquizofrenia y consumía sustancias psicoactivas, fue abatido por un policía luego de atacarlo con un cuchillo al interior del CAI Galán, en la localidad de Puente Aranda, Bogotá. El hecho ocurrió la tarde del miércoles 19 de agosto de 2026, cuando el agresor irrumpió violentamente en el recinto policial y sorprendió por la espalda al uniformado, desatando un forcejeo que se extendió hasta la vía pública y culminó con el disparo de arma de dotación por parte del agente.

Las cámaras de seguridad de la zona registraron la secuencia completa: el repentino ingreso del atacante, la agresión con arma blanca al policía —quien sufrió heridas en la cabeza y los brazos— y el posterior forcejeo que salió del CAI y terminó a pocos metros del recinto, donde el uniformado repelió el ataque causando la muerte de Santos. Las impactantes imágenes se replicaron rápidamente en redes sociales, desatando un intenso debate público y jurídico sobre los límites del uso de la fuerza por parte de la Policía y si esta respuesta se enmarca en la legítima defensa.

Análisis jurídico sobre la legítima defensa y la proporcionalidad

La abogada penalista Laura Ramírez analizó el caso y afirmó que la acción del policía podría estar amparada en una causal de ausencia de responsabilidad. “El policía quien se encontraba allí en este lugar reaccionó de manera inmediata sacando su arma de dotación y generándole un impacto que generó la muerte. Y esto ha generado muchas dudas si puede haber o no legítima defensa”, señaló la jurista. Ramírez explicó que el debate central gira en torno a la proporcionalidad de la respuesta, un concepto clave en estos casos.

“Debe haber una proporcionalidad. Y recuerden que la proporcionalidad no se trata entonces que si él atacó con un cuchillo, el policía solamente se podía defender con un cuchillo. No. Significa que la vida del policía estaba en riesgo, por eso afectó la vida. Son bienes jurídicos iguales, por lo cual sí puede haber legítima defensa y el policía podría estar inmerso en una causal de ausencia de responsabilidad”.

Laura Ramírez, abogada penalista

La agresión fue considerada como injusta e inminente, y al tratarse de un ataque con un arma blanca que puso en riesgo la vida del uniformado, la defensa con arma de fuego podría considerarse proporcional por tratarse de bienes jurídicos iguales: la vida de ambos involucrados. El joven Michael Felipe Santos era conocido en el barrio por su condición de salud mental y el consumo de sustancias psicoactivas, elementos que ahora hacen parte del análisis del caso, que continúa generando controversia en la opinión pública y entre los expertos en derecho penal.

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