El esquema de seguridad de María Claudia Tarazona, viuda del senador Miguel Uribe Turbay, fue modificado por completo luego de que una línea de investigación de la Fiscalía revelara que dos escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) habrían coincidido en ubicaciones con Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, condenado a 22 años y 4 meses de prisión por su participación en el magnicidio del político. Los registros de antenas de telefonía celular señalan que los presuntos infiltrados estuvieron en el mismo lugar que alias El Viejo el 29 de enero de 2025 y a principios de abril de ese mismo año, semanas antes del atentado que acabó con la vida del senador del Centro Democrático y precandidato presidencial, ocurrido el 7 de junio de 2025 en el barrio Modelia, al occidente de Bogotá.
La nueva información, que surgió durante el interrogatorio que la Fiscalía le realizó a alias El Viejo el 9 de febrero de 2026, apunta a que la protección del senador fue vulnerada desde adentro, lo que habría facilitado la planeación y ejecución del crimen. Según el condenado, quien aceptó un preacuerdo con el ente acusador, la orden de asesinar a Uribe Turbay provino directamente de la Segunda Marquetalia, el grupo disidente de las Farc comandado por Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez. En su declaración, Pérez Marroquín aseguró que Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, fue quien le informó que la guerrilla había ordenado la «operación» en contra del senador, y que toda la inteligencia, información y logística fueron sostenidas para cumplir la orden, que debía ejecutarse sí o sí.
Una red de complicidades y un crimen planeado desde las sombras
La investigación detalla que alias El Viejo contactó a Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi o El Costeño, para definir la logística y los roles del plan criminal. El entramado incluyó un intento de corromper la justicia con un monto de 600 millones de pesos, y una recompensa de 1.000 millones de pesos fue ofrecida por información que llevara a los responsables. José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever, señalado como la mano derecha que impartió la orden del magnicidio, fue asesinado por el ELN en la frontera con Venezuela el 11 de agosto de 2025, cerrando uno de los eslabones de la cadena de mando. La juez primera penal del circuito especializado de Bogotá avaló el preacuerdo entre la Fiscalía y Pérez Marroquín, quien fue condenado por homicidio agravado, concierto para delinquir, uso de menores y porte ilegal de armas.
«El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia. Quien me informó que la Segunda Marquetalia era la que había ordenado esta operación en contra del senador Miguel Uribe fue Kendry Téllez Álvarez, alias Yako. Ante las personas en la ciudad le decimos la ‘vuelta’, pero ante los mandos de la guerrilla es una ‘operación’. Siempre se sostuvo la inteligencia, la información y la logística para ejecutar esa orden que impartió Kendry, la orden que nos dieron los de arriba, me refiero a la gente de la Segunda Marquetalia; esa orden se tenía que ejecutar sí o sí».
Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, en interrogatorio ante la Fiscalía
El cambio del esquema de seguridad de María Claudia Tarazona, que se anunció tras estas revelaciones, busca evitar cualquier riesgo de una nueva infiltración. Mientras tanto, la Fiscalía continúa profundizando en la línea de los dos escoltas de la UNP cuyas coincidencias con alias El Viejo encendieron las alarmas. La sombra de la Segunda Marquetalia y la compleja red de excombatientes que retomaron las armas, como alias Yako, quien se desmovilizó de las extintas Farc y luego se unió a Iván Márquez y Zarco Aldinever, sigue siendo el centro de una investigación que promete develar más conexiones en uno de los crímenes políticos más impactantes de los últimos años en Colombia.










