Dos hombres protagonizaron una violenta pelea dentro de la estación Universidades de TransMilenio, en el centro de Bogotá, luego de que uno de ellos reclamara al otro por ingresar al sistema de manera irregular. El hecho, ocurrido el jueves 20 de agosto de 2026, se viralizó rápidamente en redes sociales, donde quedó registrada la trifulca que alteró la tranquilidad de los pasajeros. La discusión inicial escaló a golpes entre ambos usuarios, ante la mirada atónita de otros viajeros que se encontraban en el lugar.
Según informaron las autoridades, no hubo personas heridas ni detenidas tras el altercado. Sin embargo, este nuevo episodio se suma a una preocupante estadística: más de 180 agresiones físicas contra vigilantes de TransMilenio se han documentado durante el último año, según datos oficiales. La directora técnica de seguridad del sistema, Natalia Tinjacá, advirtió que esta situación es «inaceptable» y refleja una problemática recurrente en el transporte público capitalino.
Violencia recurrente contra el personal
El incidente ocurre apenas dos meses después de otro episodio similar en la estación Calle 76, a finales de junio de 2026, donde una pelea entre un usuario y un vigilante tras un reclamo por evasión del pasaje expuso la violencia que enfrentan los trabajadores del sistema. En esa ocasión, los vigilantes intentaron frenar el ingreso de dos personas que buscaban colarse, lo que derivó en agresiones físicas y una riña que alteró el paso de los usuarios.
«Hemos tenido más de 180 agresiones a vigilantes, lo cual es inaceptable porque son servidores públicos que están prestando un servicio»
Natalia Tinjacá, directora técnica de seguridad de TransMilenio
Tinjacá señaló que esa conducta es necesaria para «prevenir lesiones y muertes innecesarias», en referencia a las medidas que el personal debe tomar ante situaciones de riesgo. Las autoridades recordaron que agredir a un funcionario de TransMilenio es considerado agresión a servidor público, figura penal que puede dar lugar a sanciones judiciales y penas orientadas a disuadir esa conducta. Esta advertencia cobra relevancia ante la frecuencia de estos incidentes, que evidencian una problemática persistente en la convivencia dentro del transporte público bogotano.










