La composición de los hogares colombianos experimenta una transformación significativa. Según la más reciente Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane, la proporción de hogares unipersonales en el país alcanzó el 20,2 por ciento al cierre de 2025, lo que representa un incremento frente al 18,4 por ciento registrado en 2022. Esto significa que hoy uno de cada cinco hogares en Colombia está habitado por una sola persona, una tendencia que marca un cambio profundo en la estructura familiar y social del país.
La medición del Departamento Administrativo Nacional de Estadística también revela una reducción en los hogares biparentales, que pasaron del 53,4 por ciento en 2022 al 51,3 por ciento en el mismo periodo. Paralelamente, el promedio nacional de personas por hogar se sitúa en 2,82. En Bogotá, esa cifra es aún menor, con un promedio de 2,56 habitantes por vivienda, lo que confirma que la capital es un reflejo anticipado de esta nueva realidad demográfica.
Este fenómeno no es un hecho aislado, sino que responde a dinámicas sociales como el aumento de la independencia temprana, la postergación de la formación de parejas o familias numerosas y el envejecimiento de la población. Las implicaciones son profundas y alcanzan desde la arquitectura hasta el mercado de muebles y electrodomésticos. La demanda de espacios más pequeños, funcionales y adaptables crece, al igual que la necesidad de soluciones de almacenamiento inteligentes y muebles multifuncionales que permitan aprovechar al máximo cada metro cuadrado.
Repercusiones en el mercado inmobiliario y el diseño
La tendencia al alza de los hogares unipersonales plantea nuevos retos para la distribución de espacios y el diseño de mobiliario. Un estudio de Ipsos realizado para Jamar indica que el 60 por ciento de los consumidores cambia sus muebles con el objetivo de modernizar sus espacios, mientras que un 18 por ciento lo hace por motivos de mudanza o inicio de vida independiente, un segmento que se vincula directamente con la formación de hogares unipersonales. Esta realidad impulsa la demanda de productos como comedores que funcionan como estaciones de trabajo, sistemas modulares de almacenamiento y muebles convertibles.
En el ámbito de la vivienda, el Ministerio de Vivienda presentó recientemente un proyecto de decreto para fijar el precio máximo de las Viviendas de Interés Social en 135 salarios mínimos, con el objetivo de evitar ajustes derivados de los cambios en el salario mínimo. Esta medida busca mantener el acceso a vivienda para sectores de menores ingresos, en un contexto donde el mercado debe adaptarse a hogares más pequeños y a una nueva composición de la demanda.
Los datos del Dane confirman que la evolución de la composición de los hogares no es una moda pasajera: es una transformación estructural que redefinirá la forma de habitar y diseñar los espacios en Colombia durante los próximos años.










