Rescatista con 25 años de experiencia salva fauna silvestre en incendios de Tolima

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Con 25 años de experiencia en el rescate de fauna silvestre, Sergio Alejandro Paz se ha convertido en la primera línea de atención para los animales que sufren las consecuencias de los incendios forestales que azotan al departamento del Tolima. Mientras las llamas devoran los hábitats naturales, este rescatista recorre las zonas afectadas para salvar a especies como boas, venados, zarigüeyas y aves que resultan heridas o se ven desplazadas por el fuego. Su labor, que combina el rescate directo con la atención temporal en un hogar de paso en Gualanday, representa una lucha contra la indiferencia hacia lo que él denomina las víctimas invisibles de esta emergencia.

En videos difundidos a través de su cuenta de Instagram (@jsergioapaz), Paz ha hecho un llamado desesperado a la comunidad tolimense para que se sumen a las tareas de rescate. «Buen día. Soy rescatista de fauna silvestre ya hace 25 años. Mi nombre es Alejandro Paz. Hago un llamado a los tolimenses a que me acompañen el rescate de esta fauna que está sufriendo en este momento por los incendios que tenemos en este momento en el Tolima», declaró en una de sus publicaciones. La situación es crítica: en declaraciones al medio El Olfato, el rescatista confesó que «para estos incendios estamos muy preocupados por todos los animales que estamos encontrando muertos. Los que logramos sacar están muy mal, vamos a ver si los podemos recuperar».

Una emergencia que no da tregua

Los incendios forestales han puesto en jaque a varios municipios del Tolima. En Coello, por ejemplo, se declaró la alerta máxima y se desplegaron más de 150 unidades y 20 carrotanques para combatir los focos ígneos. Sin embargo, para Paz, la fauna silvestre sigue siendo la gran ausente en los balances oficiales. «La gente prima las edificaciones, las vacas, los perros, pero la fauna silvestre no les interesa, y ese es un problema grave, porque si se acaba la fauna, se acaba el control biológico», advierte. Su experiencia en el terreno lo ha llevado a documentar hallazgos desgarradores, como el de una boa constrictor agonizante que yacía entre las cenizas en la vereda El Caimito, en jurisdicción de Coello.

El rescatista no solo atiende a los animales heridos, sino que también participa activamente en la contención de los incendios. «Ayer apagaron, pero los focos se nos están volviendo a prender. Necesitamos gente que nos colabore acá para poder apagar los focos», solicitó, haciendo un llamado urgente a voluntarios que puedan ayudar con equipos como bombas de espalda. Su hogar de paso en Gualanday, donde los animales reciben alimento y atención veterinaria de colaboradores, se ha convertido en un centro de operaciones improvisado para la emergencia.

«Mi labor es de amor por los animales y tratar de rescatarlos y ayudarlos, devolverlos al medio ambiente y educar»

Sergio Alejandro Paz, rescatista de fauna silvestre

Una filosofía de respeto por la vida silvestre

Paz tiene claro que el objetivo no es domesticar a los animales, sino devolverlos a su entorno natural. «Necesitamos aprender eso, necesitamos verlos libres. La idea es recuperarlos y devolverlos a la fauna, no tenerlos en casa», enfatiza. Su método incluye un proceso de reintegración en el que, cuando los animales alcanzan cierta edad —lo que él describe como la «adolescencia» de la especie—, comienza a aislarse de ellos para que desarrollen su instinto salvaje y puedan ser retornados al medio ambiente. Este cuidado meticuloso contrasta con su pasado como productor de carne, una actividad que abandonó para dedicarse por completo a la protección animal. «En el transcurso de mi vida aprendí que es más fácil para mí cuidar que matar», confiesa, y agrega: «Cuido los animales para poder tener algo más bonito en el mundo».

Mientras el fuego continúa arrasando los ecosistemas del Tolima, la labor de Paz se mantiene como un testimonio de resistencia y compromiso. Su llamado no solo busca voluntarios y recursos inmediatos, sino también un cambio de conciencia en una sociedad que, según él, suele olvidar a quienes no tienen voz en medio de las catástrofes. Cada animal rescatado, cada serpiente o venado que logra regresar a su hábitat, representa una victoria pequeña pero fundamental en medio de la devastación.

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