Falleció Javier Giraldo, líder jesuita que buscó restos de Camilo Torres

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El sacerdote jesuita Javier Giraldo, reconocido por su incansable defensa de los derechos humanos y su compromiso con las víctimas del conflicto colombiano, falleció el martes 25 de agosto de 2026. La noticia de su muerte fue difundida por el senador del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien lamentó públicamente el deceso a través de su cuenta oficial en la red social X.

Javier Giraldo dedicó gran parte de su vida al activismo social, destacándose especialmente por su labor como líder en la búsqueda e identificación de los restos de Camilo Torres, el sacerdote católico que se unió al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y que murió en combate en la década de 1960. Este trabajo, que se mantuvo vigente hasta sus últimos meses, fue uno de los hitos más recordados de su trayectoria. Según una nota de Reuters fechada el 16 de febrero de 2026, el padre Giraldo asistió a una rueda de prensa en Bogotá para dar a conocer los avances en la identificación de los restos del líder guerrillero.

Además de este esfuerzo histórico, Giraldo fue un pilar fundamental para la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en la región de Urabá, donde trabajó incansablemente en defensa de las comunidades campesinas más vulnerables, amenazadas por los actores armados. Su figura se convirtió en un referente de resistencia pacífica y denuncia de las violaciones a los derechos humanos en medio del conflicto armado.

El senador Iván Cepeda se refirió a la partida del sacerdote con un sentido mensaje en el que destacó su legado. «Javier Giraldo, sacerdote jesuita, defensor de derechos humanos, y un ser de enorme estatura ética, vivirá por siempre en nuestra memoria. Su vida y compromiso con el amor al pueblo nos guían», escribió Cepeda en su cuenta oficial de X.

La muerte de Javier Giraldo deja un vacío profundo en el movimiento de derechos humanos en Colombia. Su figura, reconocida tanto nacional como internacionalmente, fue sinónimo de coraje ético y solidaridad con los más desposeídos, inspirando a generaciones de activistas y defensores que continúan su labor en medio de un país que aún busca la paz.

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