Un fuerte cruce de acusaciones se desató en la red social X entre el activista y columnista Beto Coral y la exvicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez. La controversia inició cuando Ramírez afirmó que Coral «no ha trabajado productivamente jamás» y lo señaló de pretender «darse la gran vida viviendo en Europa y USA con el argumento de perseguidos». La respuesta del activista no se hizo esperar, negando tajantemente haber recibido dinero público y contraatacando con severos señalamientos sobre el historial judicial del hermano de Ramírez y sus vínculos inmobiliarios con alias «Memo Fantasma».
En su réplica, Coral fue directo al asegurar que toda su vida ha trabajado legalmente y que nunca ha recibido un solo peso del erario público, ni como contratista ni como funcionario. Acto seguido, arremetió contra el pasado familiar de la exvicepresidenta, mencionando explícitamente a su hermano Bernardo Ramírez Blanco, quien fue condenado en Estados Unidos por conspiración para traficar heroína. «Criminales y narcos como su hermano», escribió Coral, añadiendo que sobre la responsabilidad de Ramírez en las violaciones de derechos humanos durante la operación Orión hablarían luego.
Los vínculos con el narcotráfico que envuelven a la familia Ramírez
El epicentro de la controversia se ubica en los negocios y antecedentes penales que rodean al círculo cercano de la exfuncionaria. Bernardo Ramírez Blanco fue condenado en enero de 1998 por la Corte del Distrito Sur de Florida a 57 meses de prisión por conspiración para traficar heroína. El caso, que salió a la luz pública en junio de 2020, reveló que la fianza o garantía impuesta fue de 150 mil dólares, de los cuales, según investigaciones del portal Cuestión Pública, Marta Lucía Ramírez y su esposo, Álvaro Rincón, habrían aportado una parte. Ramírez ha reconocido los hechos, calificándolos como una tragedia familiar vivida hace más de dos décadas, sin distingo de clase social.
Pero el señalamiento no termina allí. Coral también vinculó a la exvicepresidenta con Guillermo León Acevedo Giraldo, alias «Memo Fantasma», exnarco y excomandante paramilitar. La conexión se da a través de la empresa Hitos Urbanos Limitada, de la que Ramírez era socia mayoritaria y cuyo gerente era su esposo. Esta firma construyó el edificio Torre 85 en Bogotá en sociedad con alias «Memo Fantasma», quien recibió 23 unidades entre oficinas y garajes a cambio del lote. «Memo Fantasma» fue capturado en junio de 2021 por lavado de activos y otros delitos. No obstante, la organización InSight Crime concluyó que no encontró evidencia de un nexo directo entre Ramírez y el exparamilitar. La exvicepresidenta, por su parte, aseguró haberle solicitado al entonces vicepresidente Óscar Naranjo que investigara los antecedentes de Acevedo Giraldo.
«Toda mi vida he trabajado legalmente. Nunca he recibido un solo peso del erario público, ni como contratista ni como funcionario».
Beto Coral, activista y columnista
Como parte de su defensa, Beto Coral afirmó que su único vínculo con el Estado fue haber sido hijo de un oficial de Policía que murió combatiendo el narcotráfico, reforzando su postura de que su trayectoria ha sido independiente de los recursos públicos. Mientras tanto, el intercambio sigue generando repercusiones en el ámbito político y mediático, donde los señalamientos cruzados ponen sobre la mesa no solo la honorabilidad de los implicados, sino también las complejas redes de poder y negocios que históricamente han vinculado a figuras políticas colombianas con el crimen organizado. La alusión de Coral a la operación Orión, ejecutada en octubre de 2002 en la Comuna 13 de Medellín cuando Ramírez era ministra de Defensa, sugiere que este enfrentamiento aún podría tener nuevos capítulos.










