Carla Baratta cree que Gabo estaría orgulloso de que llamen “vomitable” a Fernanda

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La actriz venezolana Carla Baratta, quien interpreta a Fernanda del Carpio adulta en la adaptación de Netflix de Cien años de soledad, aseguró que Gabriel García Márquez estaría “superorgulloso” de que los espectadores consideren a su personaje “vomitable”, una reacción que refleja el rencor que el Nobel sentía hacia los “cachacos” de la alta sociedad bogotana. Durante una entrevista realizada desde Madrid, España, tras el estreno de la primera temporada, Baratta confesó que un médico le dijo precisamente esa palabra para describir a la esposa de Aureliano Segundo, interpretado por Julián Román. La actriz tomó el comentario como un cumplido hacia la obra del escritor colombiano, quien construyó a Fernanda como un símbolo de la hipocresía y la rigidez impuestas a Macondo.

La producción, rodada en Ibagué, Colombia —donde se construyó un Macondo en el municipio de Alvarado—, requirió que Baratta se mudara por seis meses con sus dos hijos para sumergirse en el universo garciamarquiano. El proceso de preparación incluyó un mes de ensayos y el estudio escena por escena de la novela, que la actriz había leído por primera vez a los 14 años con ayuda de su padre. Baratta fue convocada a una audición en Madrid sin saber qué personaje interpretaría; la confirmación llegó dos meses después, cuando le asignaron el rol de Fernanda del Carpio, uno de los personajes más perturbadores de la literatura latinoamericana.

Una villana con vulnerabilidad

Baratta se negó a interpretar a Fernanda simplemente como una antagonista. Para ella, el personaje actúa desde la convicción y el amor recibido en su infancia, un amor condicionado por la rigidez del convento donde fue criada. “Entender que ella ama la manera en la que fue amada. Entonces, al final ella está haciendo realmente lo que ella creía que era lo mejor”, explicó la actriz, quien buscó mostrar la vulnerabilidad detrás de sus decisiones más crueles, como internar a su hija Meme en un convento. La despedida de sus hijos en el tren, según Baratta, fue el punto de quiebre: “Para mí ese fue un punto donde ella mostró vulnerabilidad y luego ¡pum! Se cerró y dijo: ‘Aquí ya no entra más nada, porque ya no tengo más a qué darle amor’”.

El personaje es interpretado por tres actrices a lo largo de la serie: Laura Taylor da vida a la Fernanda joven e ingenua; Carla Baratta asume la etapa adulta, y Margarita Rosa de Francisco encarna la versión final, cuyos episodios se emitirán a partir del miércoles 26 de agosto. La llegada de Fernanda a Macondo marca la decadencia de la casa de los Buendía, imponiendo un orden ajeno a la idiosincrasia caribeña del pueblo, una visión que García Márquez plasmó con ironía y resentimiento hacia la aristocracia bogotana.

“En estos días un doctor me dijo que mi personaje era vomitable. Entonces, siento que Gabo estaría superorgulloso de que le dijeran que ese personaje era vomitable”

Carla Baratta, actriz venezolana

La actriz describió el set de Macondo como un lugar “mágico” con “vida propia”. Durante el rodaje de escenas intensas, como el funeral del padre de Fernanda, la inmersión fue tal que terminó desmayándose. Ahora, tras finalizar su participación en la serie, Baratta se encuentra en España explorando nuevos proyectos y escribiendo historias, pero lleva consigo la certeza de que su Fernanda, aunque “vomitable”, logró mostrar las grietas de una mujer atrapada entre sus convicciones y el caos de Macondo.

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