Ante El Niño, CAR: familia de cuatro consume 20.000 botellas de agua al mes

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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) encendió las alarmas al revelar que una familia de cuatro personas puede consumir hasta 20.000 botellas de agua al mes, lo que equivale a una huella hídrica de aproximadamente 12 metros cúbicos. Ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño, que ya comienza a evidenciarse en el territorio nacional, la entidad hizo un llamado urgente a la ciudadanía para reducir este impacto. Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, destacó la importancia de que las personas reconozcan el efecto de sus acciones cotidianas sobre los recursos naturales, subrayando que no solo las grandes industrias generan presión sobre el agua, sino también los hogares.

La advertencia se produce en el marco de la Ruta de Preparación Climática, una estrategia que la CAR ha intensificado para cambiar hábitos de consumo y orientar a las comunidades sobre el uso eficiente del agua en su jurisdicción, que abarca Cundinamarca, incluyendo el centro y norte de la Sabana de Bogotá. Bryan Martínez, subdirector de Autoridad Ambiental, advirtió que cualquier acción que atente contra los recursos agua y flora compromete la seguridad hídrica del territorio, especialmente en un momento en que las agencias climáticas pronostican un fenómeno de El Niño de gran intensidad. Entre enero y julio de este año, la CAR impuso más de 800 procesos sancionatorios por afectaciones al recurso agua, de los cuales un 30%, equivalente a 240 procesos, corresponden a captaciones sin concesión, vertimientos ilegales y ocupación de rondas.

La huella hídrica en el hogar y las sanciones

La huella hídrica se divide en tres categorías: azul, que corresponde al agua dulce superficial o subterránea; verde, que es el agua lluvia aprovechada por la vegetación y los suelos; y gris, que es el agua necesaria para diluir o tratar la contaminación generada por detergentes, químicos o residuos. La CAR hizo énfasis en que la destrucción de coberturas vegetales agrava el riesgo en zonas de recarga hídrica, especialmente en el centro y norte de la Sabana de Bogotá, lo que incrementa la vulnerabilidad ante la sequía. Entre las recomendaciones principales, tanto de la CAR como del Acueducto de Bogotá, se encuentran tomar duchas de máximo cinco minutos, cerrar el grifo al cepillarse los dientes, usar la lavadora solo con cargas completas, enjabonar los platos en un recipiente, reutilizar el agua de enjuague para pisos o plantas, regar los jardines en horas de menor evaporación, revisar fugas y evitar lavar vehículos o fachadas con manguera.

«Para nosotros es fundamental que las personas reconozcan el impacto y la responsabilidad que tienen frente a los recursos naturales, y que comprendan qué significa realmente la huella hídrica; no solo las empresas o las grandes industrias generan efectos sobre el recurso hídrico».

Nidia Riaño, Subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR

Bryan Martínez, por su parte, fue contundente al afirmar que «cualquier acción que atente contra los recursos agua y flora comprometen la seguridad hídrica en el territorio, sobre todo en momentos en que las agencias climáticas dan cuenta de un fenómeno de El Niño de gran intensidad». La CAR insta a la comunidad a reportar abusos o desperdicios a través de la línea 116 de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, como parte de una estrategia integral que combina pedagogía, campañas de concientización y medidas sancionatorias para garantizar el acceso y la calidad del agua en la región.

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