El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, lanzó una advertencia contundente durante la Convención 60 de Asobancaria celebrada en Cartagena: la autoridad monetaria tiene las manos atadas para frenar de manera sostenida la revaluación del peso colombiano, que ya supera el 18% en lo que va de 2025 y hunde la competitividad de los sectores productivos del país. Villar reconoció que el margen de acción del emisor es muy limitado para influir sobre un precio relativo clave como la tasa de cambio real, la cual ha caído aproximadamente un 33% desde el segundo semestre de 2022 y en julio pasado volvió a niveles similares a los mínimos históricos registrados hace 15 años.
En su intervención, que se produjo en medio de un contexto de fuerte apreciación cambiaria, con el dólar cerrando el miércoles 26 de agosto en un promedio de $3.118, Villar dejó claro que el Banco de la República no puede recurrir a una política monetaria expansiva para corregir esta tendencia sin agravar el problema inflacionario. «Desafortunadamente, no es mucho lo que puede hacer el Banco de la República para evitar estos fenómenos e influir de manera sostenida sobre el comportamiento de un precio relativo, como lo es la tasa de cambio real», señaló el alto funcionario, quien defendió el esquema de inflación objetivo y la flotación cambiaria como el marco más adecuado para la economía colombiana.
Una apreciación que golpea exportadores y agroindustria
El presidente del Banco de Desarrollo de América Latina CAF, Sergio Díaz-Granados, también presente en el congreso bancario, advirtió que la fuerte devaluación del dólar en Colombia afectará especialmente al sector exportador y a la agroindustria, dos pilares que ya venían sintiendo el impacto de la pérdida de competitividad frente al exterior. Según explicó Villar, la caída de la tasa de cambio real está asociada a presiones inflacionarias sobre bienes no transables, que a su vez se vinculan con la expansión fiscal y los aumentos del salario mínimo. El gerente del Banco de la República fue enfático al descartar cualquier salida que implique mayor inflación: «El punto que quiero resaltar es que el problema de la apreciación real del peso y la pérdida de competitividad de la producción colombiana frente al exterior no se arreglaría mediante políticas de expansión monetaria que facilitaran una mayor inflación. Ello solo agravaría las cosas. Una mayor inflación haría que la tasa de cambio real se redujera aún más».
«Desafortunadamente, no es mucho lo que puede hacer el Banco de la República para evitar estos fenómenos e influir de manera sostenida sobre el comportamiento de un precio relativo, como lo es la tasa de cambio real»
Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República
El panorama que dibujó Villar en Cartagena no deja espacio para soluciones inmediatas. La inflación, que el emisor busca llevar a la meta del 3%, no volverá a ese nivel antes de mediados de 2028, según su propia advertencia durante el evento. Mientras tanto, la tasa de cambio real —que mide la relación entre precios de bienes y servicios no transables y transables internacionalmente— sigue presionando a la baja, y con ella, la capacidad de Colombia de competir en los mercados globales. La semana dejó claro que, ante un peso que no para de revaluarse, el Banco de la República prefiere mantener el timón firme en la lucha contra la inflación, aunque eso signifique ver cómo la competitividad se desvanece.










