**Congresista respalda nuevo Presupuesto y denuncia herencia fiscal de Petro**

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El congresista antioqueño Simón Molina, del movimiento Creemos, salió en defensa del nuevo Presupuesto General de la Nación 2027 radicado por el gobierno de Abelardo de la Espriella y lanzó duras críticas contra el presupuesto heredado de la administración de Gustavo Petro, al que calificó como “un disfraz”. Durante su declaración pública, Molina sostuvo que el anterior plan fiscal ocultaba ingresos ficticios y gastos no registrados, y que el verdadero estado de las cuentas públicas apenas se conoció después de que el nuevo equipo económico decidiera sincerar las cifras. El nuevo PGN, que fue entregado al Congreso con un monto de 634 billones de pesos —58 billones más que el borrador inicial de 575,6 billones—, representa, según el congresista, un paso hacia la transparencia fiscal.

Molina detalló que el presupuesto que recibió el presidente De la Espriella presentaba un faltante de 36 billones de pesos, con ingresos sobreestimados por 30,2 billones de pesos y una reforma tributaria que se había proyectado en 21,9 billones de pesos, claramente insuficiente para cubrir los compromisos. Además, señaló que el gasto primario superaba en 20,7 billones de pesos el límite del Marco Fiscal de Mediano Plazo, y que se utilizaron 9,6 billones de pesos del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) como un mecanismo “escondido” para cuadrar el déficit. El déficit fiscal real, según el congresista, se ubicó entre el 7,5 % y el 7,8 % del PIB, muy por encima del 5,3 % que se había calculado inicialmente, mientras que la deuda pública superó el 60 % del Producto Interno Bruto.

Un disfraz que se cayó el 10 de agosto

En su intervención, el congresista fue enfático al afirmar que “le dejó a Abelardo de la Espriella no era un plan de país: era un disfraz”. Agregó que “el 10 de agosto no creó la crisis fiscal. Solo le quitó el maquillaje a cuatro años de gastar primero y cuadrar después”, en alusión a la fecha en que el nuevo gobierno retiró lo que denominó el “maquillaje” fiscal de la administración anterior. Molina advirtió que el presupuesto heredado afectaba rubros sensibles como pensiones, salud, universidades públicas, las elecciones regionales y el propio Fepc, y que la inflación y el crecimiento del PIB habían sido maquillados para dar una apariencia de sostenibilidad que no era real.

El congresista también puso sobre la mesa el impacto económico que calificó como un “terremoto” fiscal, estimado entre el 1,5 % y el 2 % del PIB, lo que equivale a entre 30 y 40 billones de pesos. Según Molina, la inversión pública se redujo a apenas el 17 % del PIB, mientras que un tercio del recaudo se destina al pago de intereses de la deuda, y la caja del Estado apenas alcanza los 16 billones de pesos. En contraste, el nuevo presupuesto propone una distribución que asigna el 62 % a funcionamiento, el 24 % al servicio de la deuda y solo el 14 % a inversión social y productiva.

“No más grande”

Simón Molina, congresista del movimiento Creemos

Frente a este panorama, Molina respaldó el ajuste fiscal gradual a cuatro años anunciado por el gobierno de Abelardo de la Espriella, que busca reducir el déficit y contener el endeudamiento. Destacó que el Ministerio de Hacienda optó por sincerar las cifras y evitar un aumento de impuestos de 1,5 puntos del PIB, mientras que el presidente ya firmó el mensaje fiscal y el Congreso se prepara para debatir el nuevo presupuesto en lo que se anticipa como uno de los debates económicos más relevantes del año. El congresista alertó además sobre una caída de la inversión extranjera directa y una crisis de liquidez, atribuidas a una “burocracia inflada e inversión raquítica”, y advirtió que el Confis ya había ordenado un recorte y bloqueo presupuestal de 21,9 billones de pesos para 2026, con un déficit primario proyectado que pasaría del 4,4 % al 3,3 % del PIB. Finalmente, Molina insistió en que el objetivo debe ser lograr un Estado más eficiente, y cerró con una frase breve pero contundente: “No más grande”.

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