El presidente de la Organización Minuto de Dios, padre Diego Jaramillo, expresó su público agradecimiento y respaldo a la gestión de la primera dama Ana Lucía Pineda durante la emergencia desatada por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto, que impactó severamente los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, dejando a miles de personas damnificadas. En sus declaraciones, Jaramillo destacó la confianza depositada por la primera dama en la organización para canalizar la ayuda a los afectados.
El sismo, uno de los más fuertes registrados en el país en los últimos años, desencadenó una movilización nacional de solidaridad. La primera dama lidera la campaña «Colombia, un solo corazón», que articula esfuerzos entre el sector público, organizaciones humanitarias, empresas privadas y la ciudadanía para recolectar y distribuir recursos. La Organización Minuto de Dios se convirtió en uno de los actores principales en la recepción y distribución de donaciones, junto con la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia.
«Señora Ana Lucía Pineda, a usted, como esposa del señor Presidente de la República y como persona muy especial, le quiero dar un agradecimiento muy cordial por todo lo que usted ha hecho por los damnificados del pasado sismo que azotó a Colombia»
Diego Jaramillo, presidente de la Organización Minuto de Dios
El religioso también subrayó que la primera dama ha creído en el Minuto de Dios «como un canal de ayuda a los pobres», y concluyó su mensaje con una bendición: «Dios la bendiga, sepa que estamos siempre a su servicio». Este reconocimiento es uno de los primeros respaldos públicos al rol de Ana Lucía Pineda durante la crisis. La Fundación Colombia Luz y Sonrisas, entorno cercano a la primera dama, agradeció las palabras del padre Jaramillo y reiteró el compromiso de seguir apoyando a los damnificados.
Colombia enfrenta ahora urgentes necesidades de reconstrucción y atención a los más vulnerables tras el terremoto, y la articulación entre el Gobierno, las organizaciones sociales y la ciudadanía será clave para superar esta emergencia.










