En un acto que parecía seguir el guión protocolar de una entrega de viviendas en el coliseo El Pueblo de Cali, el presidente Abelardo de la Espriella terminó duplicando sus promesas. Ocurrió el viernes 28 de agosto, cuando la hija del bombero William Mellizo, que perdió su casa mientras rescataba a otros durante el terremoto del 10 de agosto, se acercó al mandatario y le pidió ayuda. La respuesta del presidente fue inmediata: «¿Qué si le podemos regalar una casa a tu mamá, un apartamento? Bueno, yo pongo la mitad», dijo ante el auditorio. «¿Qué pasa? ¿Lo hacemos? Listo, le regalamos la casa, yo pongo la mitad». El gesto, espontáneo y sin guion, sumó una quinta vivienda a las cuatro que originalmente se adjudicaban. Minutos después, otra niña repitió la solicitud y, con el mismo impulso, el presidente y la constructora Marval aceptaron agregar una sexta unidad habitacional.
Las primeras cuatro viviendas ya tenían destinatarias simbólicas: Ana María Saavedra Caicedo, sobreviviente de una tragedia familiar, y Diana Marcela Troncoso, quien quedó atrapada bajo los escombros del edificio Torres del Limonar. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Cali el lunes 10 de agosto dejó un rastro de destrucción que el alcalde Alejandro Eder documentó con un informe detallado de daños, insumo clave para que el Gobierno Nacional definiera prioridades. Hasta ahora, 533 edificaciones han sido declaradas inhabitables en la capital vallecaucana.
Un plan de reconstrucción a dos voces
El presidente de la Espriella aprovechó la ceremonia para trazar la hoja de ruta de la reconstrucción. Con una contundente comparación política —»Quince meses con el Tigre equivalen a 10 años con los vagos que estaban antes»— estableció un plazo máximo de dos años para concluir las obras, cuando inicialmente se habían proyectado tres. Para ello, el Gobierno Nacional destinó 110.000 millones de pesos al Ministerio de Vivienda, que se distribuirán en 1.462 mejoramientos de vivienda urbana y 741 nuevas soluciones rurales en varios municipios del Valle del Cauca. Además, se movilizaron 120 toneladas de materiales, kits de construcción y maquinaria pesada para remoción de escombros.
«Gracias a Dios, el presidente hoy nos ha regalado un apartamento para vivir como en familia, y yo sentí que el corazón se me salía de la emoción.»
Madre de una de las beneficiarias
Mientras las seis familias reciben apartamentos completamente amoblados gracias a la alianza con la constructora Marval, la emergencia social se atiende con el Bono Vida: un subsidio mensual de 1.050.000 pesos por familia durante tres meses, con posible extensión, cuya primera transferencia ya suma 3.150 millones de pesos. En el sector salud, se asignaron 4.386 millones de pesos para equipar la Unidad Funcional Oncológica del Hospital Universitario del Valle.
El presidente cerró su intervención con una advertencia que resonó entre los asistentes: «El que se atreva a tocar un peso de eso, se las verá conmigo directamente». La frase, dirigida a cualquier funcionario que intente desviar los recursos de la reconstrucción, busca blindar un proceso que, en medio de la emergencia, deberá responder con la misma rapidez que la promesa hecha a dos niñas en un coliseo de Cali.










