La actual directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), María Carolina Restrepo Cañavera, y su antecesora en el cargo durante el gobierno de Gustavo Petro, Astrid Cáceres, protagonizaron un fuerte cruce de acusaciones en la red social X (antes Twitter) que expone profundas diferencias en la gestión administrativa y el enfoque ideológico de la institución. El enfrentamiento, desatado por la presencia de murales infantiles con contenido político en la sede del Icbf en Bogotá, ha puesto sobre la mesa denuncias cruzadas sobre el uso del presupuesto, el despilfarro de recursos y la instrumentalización de los menores.
La chispa que encendió la controversia fue la publicación de Restrepo criticando unos murales ubicados en las instalaciones del Icbf, realizados por un colectivo de niñas activistas, que incluyen frases como «Aquí estuvo la resistencia chiquita». La actual directora calificó la iniciativa como un acto abusivo contra los menores. «¿Cómo usan a los niños? Esto es absolutamente abusivo. Un niño, ¿qué va a saber del mensaje que va a salir, dizque ‘resistencia chiquita’? ¿Qué es eso? (…) un niño, lo único que tiene es que jugar», expresó Restrepo, quien considera que estos contenidos instrumentalizan a los niños con fines ideológicos y políticos, desviándolos de su derecho fundamental a la recreación.
Acusaciones cruzadas sobre el manejo del presupuesto y el gasto público
La respuesta de Astrid Cáceres no se hizo esperar. En lugar de centrarse en el debate sobre los murales, la exdirectora optó por cuestionar la actual gestión financiera del Icbf. Cáceres publicó en la misma red social un mensaje en el que alertaba sobre posibles recortes presupuestarios que podrían poner en riesgo programas vitales para la infancia. «En el presupuesto nuevo recortaron recursos para el Icbf. Las preguntas centrales: ¿está en riesgo la continuidad de la vinculación laboral de madres comunitarias, hogares infantiles y madres sustitutas propuesto en el artículo 68 de la reforma laboral? ¿Está en riesgo el subsidio de sustitución pensional de ex madres comunitarias y su ampliación? ¿Qué exactamente se recorta cuando se recorta a lo social?», inquirió Cáceres, cuyo mensaje fue acompañado por la imagen de un vaso de café con la leyenda «aqui estubo resistencia chiquita (sic)».
La reacción de Restrepo fue contundente y directa, utilizando cifras para desmentir a su antecesora y denunciar lo que calificó como un despilfarro durante la administración de Cáceres. «Qué bueno verla ahora tan preocupada por el presupuesto del Icbf. Esa preocupación habría sido muy útil cuando tenía más de setenta asesores en su despacho, además de una planta de 35 ‘asesores’ (…) Cuando tenía un asesor con una remuneración cercana a los 15 millones de pesos mensuales más prima técnica dedicado a ser el todero del ICBF, verificando si había tornillos, bombillos y cuanto asunto apareciera; o cuando decidió seguir pagando un arriendo de más de 220 millones de pesos mensuales por unas instalaciones cuya ocupación pueden ver ustedes mismos», disparó la actual directora, quien además compartió fotografías para evidenciar el reducido espacio de las oficinas arrendadas a un costo millonario. Restrepo defendió su política de austeridad con un tono punzante: «Celebro que la austeridad le haya llegado. Lástima que haya sido después de salir del Icbf. Ahora sí la plata va a empezar a alcanzar. Porque es la plata de la niñez y la plata de la niñez se respeta».
“Señora Carolina, ninguna de estas cosas es cierta. La invito cordialmente a rectificar las calumnias mencionadas. Revise mis preguntas, que son serias y, al contrario de lo que usted cree, le podrían ayudar en la gestión social que le fue encomendada”
Astrid Cáceres, exdirectora del Icbf
El cruce de acusaciones deja al descubierto las profundas grietas en la dirección del Icbf, una entidad clave para la protección de la infancia en Colombia. Mientras Restrepo promete una gestión austera y desprovista de tintes ideológicos, Cáceres defiende su legado de activismo social y advierte sobre los riesgos de los recortes presupuestarios que, según ella, ya están en marcha. Por ahora, la guerra de declaraciones en redes sociales no tiene un final a la vista, y se espera que ambos bandos aporten pruebas documentales para respaldar sus versiones sobre el manejo de los recursos destinados a la niñez colombiana.










