El dólar estadounidense cayó por debajo de los 3.200 pesos colombianos, un nivel que no se registraba desde abril de 2019, y esta ventana cambiaria ha provocado que los colombianos cuadruplicaran el uso de stablecoins para invertir en el exterior. Según datos de la plataforma Folionet, los depósitos realizados mediante criptomonedas estables como USDT y USDC pasaron de representar el 5% del volumen total de la compañía a un 22% en los últimos doce meses, mientras que las transferencias bancarias tradicionales cayeron del 85% al 60%. Juan Lorenzo Santos, director ejecutivo de Folionet, explicó que este fenómeno responde a la necesidad de obtener exposición al dólar de forma rápida y sin los obstáculos del sistema financiero convencional. El peso colombiano se ha revaluado significativamente –cerca del 22% frente al dólar en el último año, cuando la divisa superaba los 4.049 pesos– y eso ha incrementado el poder de compra de los inversionistas locales, permitiéndoles adquirir activos en Estados Unidos y Panamá con un desembolso menor en moneda nacional.
De la moneda digital a la inversión real
Santos aclaró que las stablecoins no son dólares convencionales, sino instrumentos privados. “No exactamente. Estás comprando una criptomoneda o un stablecoin emitido por una empresa privada. No es dinero emitido por Estados Unidos, no tiene un banco central por detrás, no tienes las garantías estatales”, señaló el ejecutivo, quien sin embargo las define como una herramienta útil: “Es una autopista, no un destino”. En la práctica, los colombianos compran dólares digitales en cuestión de minutos desde una billetera digital y los transfieren directamente a cuentas de inversión en Estados Unidos o a corredores inmobiliarios en Panamá, un proceso que la banca tradicional puede demorar días. La compañía Folionet ha visto cómo Colombia pasó del octavo al sexto y luego al cuarto puesto entre sus mercados regionales, evidencia del creciente flujo de capitales. “Comprar dólares digitales es solo el primer paso. Invertir debería ser el segundo”, insistió Santos, recomendando a los usuarios revisar quién emite cada stablecoin y qué tan sencillo es convertirlo a dólares tradicionales o pesos.
La ventana cambiaria y las inversiones inmobiliarias
Roberto Arenas, fundador y experto inmobiliario de A&P Alianzas y Proyectos, explicó que el dólar débil abre oportunidades concretas para las familias e inversionistas colombianos. “Sin embargo, a primera vista, un peso apreciado incrementa el poder de compra en dólares de las familias e inversionistas locales, permitiéndoles adquirir activos inmobiliarios en el extranjero con un menor desembolso en moneda nacional”, afirmó. Los destinos más buscados son Florida, especialmente Miami y Orlando, así como Panamá. En Estados Unidos, los colombianos pueden acceder a financiamiento hipotecario para no residentes con cuotas iniciales del 30% al 40% del valor del inmueble, sin necesidad de residencia legal ni visas especiales. En Panamá, una economía completamente dolarizada con baja inflación y beneficios tributarios como el bajo impuesto sobre bienes inmuebles y rentas, atrae con programas de residencia como el de Inversionista Calificado (mínimo 300.000 dólares en bienes raíces) o el de Países Amigos (desde 200.000 dólares). Según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios de Estados Unidos (NAR), los colombianos representan el 3% de las compras internacionales de vivienda en ese país, y la población colombiana en el condado Miami-Dade oscila entre 240.000 y 705.000 personas. Los rendimientos anuales proyectados con alquiler de corta estancia en propiedades estadounidenses se ubican entre el 8% y el 12%.
Contexto cambiario y proyecciones a largo plazo
El debilitamiento del dólar responde a una combinación de factores: la política monetaria local, las tasas de interés en Estados Unidos, los flujos internacionales y el desempeño fiscal colombiano. El Banco de la República, para poner un piso técnico al tipo de cambio, inició el 31 de julio de 2026 un programa preventivo de acumulación de hasta 4.000 millones de dólares en reservas internacionales. A pesar de la caída actual –el dólar llegó a superar los 4.400 pesos en 2022 y 2025–, las proyecciones del mercado indican que la divisa cerraría 2026 entre 3.250 y 3.550 pesos. Para el periodo 2027-2030 se espera un retorno gradual a un rango de 3.700 a 4.500 pesos, cuando el emisor reduzca la tasa de interés y pierda fuerza el ‘carry trade’. Mientras tanto, los colombianos siguen aprovechando la ventana: el uso de stablecoins como USDT y USDC se ha consolidado como una vía rápida y eficiente para mover capital al exterior, en un contexto donde Colombia tiene antecedentes de inflación alta y en países vecinos como Argentina y Venezuela han existido controles cambiarios que impulsan la adopción de dólares digitales. La pregunta para los inversionistas es si esta autopista digital los llevará a un destino rentable antes de que el dólar vuelva a subir.










