El presidente Abelardo de la Espriella lanzó una advertencia directa y sin ambages al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, durante la cumbre de gobernadores que se celebró en Mompox, Bolívar. En su intervención, el mandatario fue tajante al señalar que ningún gobernador ni alcalde podrá adelantar por su cuenta negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras terroristas, en una clara alusión a las críticas que Escobar ha expresado contra la política de seguridad del Gobierno Nacional. La advertencia se produjo en medio de un intenso despliegue militar que incluye bombardeos contra grupos armados ilegales, lo que ha generado tensión entre el Ejecutivo y algunos mandatarios regionales afines al petrismo.
El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, quien ha sido un crítico abierto de la estrategia de seguridad del presidente De la Espriella, había manifestado sus reparos en una entrevista con Caracol Radio. “Yo hago un llamado a la reflexión en que esto no puede ser un escenario para polarizar más el país entre quienes están con el gobierno y quienes se supone pueden estar con la criminalidad”, sostuvo Escobar, quien además advirtió que no permitirá que su departamento se llene de sangre. “No podemos pasar de la paz total a la guerra total. Yo, como gobernador, no voy a permitir que el departamento de Nariño lo llenen en sangre”, declaró el mandatario regional, en clara oposición a los bombardeos que el Gobierno ha ordenado contra estructuras criminales.
Advertencia presidencial sin precedentes
La respuesta del presidente De la Espriella no se hizo esperar. En el marco de la cumbre de gobernadores, el jefe de Estado se dirigió directamente al gobernador de Nariño con un mensaje contundente. “Quiero ser muy claro y quiero ser especialmente claro con usted, señor gobernador de Nariño. Está advertido”, expresó De la Espriella, quien subrayó que no tolerará pactos por debajo de la mesa mientras las fuerzas militares arriesgan sus vidas. “No voy a tolerar bajo ninguna circunstancia que mientras nuestros soldados y policías arriesgan sus vidas para enfrentar esos bandidos, alguna autoridad intente hacer pactos por debajo de la mesa con los enemigos de la patria”, sentenció el presidente, dejando claro que cualquier funcionario que atraviese esa línea deberá responder ante la justicia.
La advertencia se produce en un contexto de endurecimiento de la política de seguridad. El Gobierno Nacional, a través de las resoluciones ejecutivas 365 y 369 de 2026, firmadas el pasado 3 de septiembre, cerró dos procesos de diálogo que habían sido iniciados durante la administración de Gustavo Petro en el marco de la llamada Paz Total. La Resolución Ejecutiva 365, en particular, deroga la Resolución 369 del 13 de septiembre de 2024, que establecía el marco de diálogo con el Frente Guerrillero Comuneros del Sur, mientras que la 369 pone fin al espacio de conversación con estructuras criminales de Medellín y el Valle de Aburrá.
Críticas a la política de seguridad y llamado a la efectividad
El presidente De la Espriella también aprovechó la cumbre para fijar su posición sobre la efectividad de la política de seguridad. “No me interesa aumentar el número de operaciones si los ciudadanos siguen pagando extorsiones o si un grupo terrorista continúa ejerciendo control criminal sobre una región”, afirmó, en un claro mensaje a los mandatarios regionales que cuestionan los resultados de los operativos militares. Asimismo, exhortó a que los consejos de seguridad y los comités territoriales de orden público sean verdaderamente operativos. “Los consejos de seguridad y los comités territoriales de orden público tienen que ser verdaderamente operativos, espacios de decisión, asignación de responsabilidades y seguimiento. No simple comité de evaluaciones de informes. Yo soy un hombre de resultados”, enfatizó De la Espriella.
“Ningún gobernador ni ningún alcalde puede adelantar por su cuenta negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras terroristas. Me encargaré de que aquel que atraviese esa línea responda ante la justicia”.
Abelardo de la Espriella, presidente de la República
La tensión entre el Gobierno Nacional y el gobernador de Nariño refleja las profundas divisiones que persisten en torno a la estrategia de seguridad y la lucha contra los grupos armados ilegales. Mientras De la Espriella apuesta por una línea dura que incluye bombardeos y el cierre de espacios de diálogo, Escobar, alineado con el petrismo, defiende la necesidad de mantener canales de negociación para evitar un escalamiento de la violencia. La advertencia del presidente, hecha en público y frente a todos los gobernadores del país, deja en evidencia que el Ejecutivo no está dispuesto a tolerar desviaciones de su política de seguridad, y que cualquier intento de diálogo por fuera de los cauces establecidos será considerado una falta grave que podría tener consecuencias legales.










