Bombardeos militares no garantizan detección de menores de edad: Acore

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El debate sobre la legalidad y la viabilidad de los bombardeos de la Fuerza Pública contra grupos armados volvió a tomar fuerza en el país tras la presentación de recursos de tutela y el creciente cuestionamiento sobre el riesgo de afectar a menores de edad que se encontrarían en campamentos ilegales. En medio de esta polémica, el general en retiro Guillermo León, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro (Acore) y excomandante de la Fuerza Aérea, salió en defensa de los procedimientos institucionales, al tiempo que reconoció las limitaciones tecnológicas que enfrentan las fuerzas militares para detectar la presencia de niños y niñas en zonas selváticas y de vegetación espesa.

León explicó que cada operación de bombardeo se toma con “suprema seriedad” y que su planeación obedece a una rigurosa cadena de mando y control. Según detalló, el proceso inicia con información de campo que se convierte en inteligencia, la cual luego atraviesa múltiples filtros jurídicos, operativos y de derechos humanos. En la planeación de cada misión participan un experto en derechos humanos, un oficial jurídico con conocimiento en derecho operacional, el equipo de inteligencia de la Fuerza Aérea y el grupo operativo. Es la inteligencia la que evalúa la oportunidad e idoneidad del blanco, mientras que el equipo operativo define las aeronaves y el armamento necesario para minimizar los daños colaterales. Si durante este proceso surgen dudas o datos incompletos, la misión puede ser devuelta o directamente descartada, aseguró el oficial retirado.

La doctrina que dejó la operación Santo Domingo

El general en retiro fue enfático al señalar que este procedimiento no se modifica y se mantiene de manera permanente, pues fue una doctrina que se aprendió de lo sucedido en 1998 con la operación Santo Domingo, en Arauca, donde murieron civiles. “Este procedimiento que acabo de decir no se modifica, no se cambia, se mantiene de manera permanente porque fue doctrina que se aprendió desde lo que nos sucedió en el año 98 con la operación Santo Domingo”, afirmó León. No obstante, pese a los rigurosos filtros, el excomandante de la Fuerza Aérea admitió que existen barreras técnicas insalvables. Los sensores térmicos, calóricos y las imágenes aéreas, conocidos como medios optrónicos, se ven afectados por el relieve y la vegetación espesa, lo que impide calcular la estatura o la edad de una persona oculta en un campamento. “Los equipos también tienen limitaciones, no puede determinarse con exactitud a través de medios optrónicos si hay una persona menor de edad o no”, advirtió León.

“Corroborar y así que vamos a tener la información al 100 % para verificar que no hay un menor de edad, pues es muy difícil y muy complejo”.

Guillermo León, presidente de Acore y excomandante de la Fuerza Aérea

En ese sentido, advirtió que exigir información cien por ciento certera sobre la ausencia de menores podría restringir la capacidad del Estado para usar la fuerza legítima contra estructuras criminales. Según el oficial retirado, los golpes tácticos recientes contra grupos armados reflejan un trabajo acumulado de meses de inteligencia, aunque alertó sobre un deterioro en las capacidades estratégicas de las Fuerzas Militares, atribuido a decisiones de política exterior del Gobierno actual y a la desconexión con aliados históricos. La discusión sobre los bombardeos y la protección de la infancia en medio del conflicto armado sigue abierta, mientras las autoridades buscan un equilibrio entre la efectividad operativa y la garantía de los derechos humanos.

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