El presidente del Grupo Gilinski, Jaime Gilinski, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, suscribieron el pasado viernes 4 de septiembre en Caracas un acuerdo histórico que permitirá a la petrolera GeoPark operar durante 25 años el bloque Bare, ubicado en la Faja del Orinoco. El contrato de participación en la producción, firmado con Pdvsa Petróleo S.A., otorga a GeoPark el control operativo total y le exige financiar el 100% de los programas de trabajo aprobados, con una participación económica neta del 65% para la compañía. La entrada en vigencia se estima en un plazo de 120 días, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes.
El bloque Bare cuenta con cerca de 1.100 pozos, una producción bruta actual de 11.000 barriles por día y un potencial estimado de hasta 95.000 barriles diarios. Las reservas ascienden a 15.700 millones de barriles de petróleo original en sitio, de los cuales ya se han producido históricamente más de 700 millones de barriles. El factor de recuperación actual, que oscila entre el 4% y el 5%, podría elevarse al 8%-9% con las nuevas inversiones, generando unos 400 millones de barriles netos acumulados para GeoPark. La compañía dispone de una liquidez cercana a los USD 700 millones, incluyendo aproximadamente USD 310 millones de efectivo disponible, lo que respalda su capacidad para asumir el proyecto.
«Este acuerdo no es simplemente una transacción comercial, es una declaración de fe compartida en el futuro de Venezuela, en su gente y en el inmenso potencial de sus recursos naturales»
Jaime Gilinski, presidente del Grupo Gilinski
Gilinski subrayó que el conglomerado invierte «pensando en décadas, no en trimestres» y que la experiencia acumulada en Colombia y Argentina respalda el proyecto. «No llegamos como observadores cautelosos. Llegamos como socios convencidos, dispuestos a poner nuestro capital, nuestra experiencia y nuestro nombre al servicio de un proyecto que puede generar valor compartido para Venezuela, para Pdvsa y para GeoPark», declaró el empresario colombiano. La presidenta interina Delcy Rodríguez celebró la firma destacando que «me emociona mucho que sea una empresa de Colombia quien se sume también a ese plan de recuperación de nuestra industria petrolera para incremento de la producción en beneficio del pueblo».
El presidente de GeoPark, Felipe Bayón, calificó el bloque Bare como un activo de «escala masiva, infraestructura existente, historial de producción y un importante potencial de redesarrollo». La operación se enmarca en la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos de Venezuela, que habilita una mayor participación privada en la industria, incluyendo la operación de campos, la comercialización directa de crudo y la firma de contratos de participación en la producción. Este es el primer ingreso del Grupo Gilinski al negocio del crudo venezolano y uno de los anuncios más relevantes del reciente acercamiento empresarial entre Colombia y Venezuela.
La estructura del contrato establece que el vehículo constituido para explotar Bare pertenece en un 95% al Grupo Gilinski y en un 5% a GeoPark. La compañía planea adquirir la totalidad de esa participación del conglomerado mediante la emisión de 42,1 millones de acciones a un precio de USD 12,22 por título, lo que permitirá a GeoPark quedarse con el 100% del contrato. Una vez completada la transacción, el Grupo Gilinski se convertirá en accionista controlante de GeoPark, con aproximadamente el 56,3% de las acciones ordinarias en circulación. Adicionalmente, se ha previsto una oferta pública de adquisición para los accionistas de GeoPark listada en la NYSE que deseen salir de la compañía, por un monto de USD 100 millones al mismo precio de USD 12,22 por acción.
El acuerdo se produjo en una semana de intensa actividad petrolera en Venezuela. El mismo día se firmó un contrato con la italiana ENI para operar el bloque Junín por 25 años, y Chevron comunicó que prevé invertir USD 7.000 millones en los próximos cinco años para duplicar su producción en el país. Esta apertura del sector responde a la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que busca atraer capital y tecnología extranjera para recuperar la maltrecha industria petrolera venezolana. La participación de Gilinski, uno de los empresarios más influyentes de América Latina, marca un hito en las relaciones bilaterales y proyecta un futuro de cooperación energética entre Colombia y Venezuela.










