Solo el 45% de los niños de tercer grado en Colombia alcanza niveles adecuados de alfabetización, según los resultados de las pruebas Saber de 2023, las últimas aplicadas. Esto significa que el 55% restante de los estudiantes presenta problemas significativos en lectura y escritura, una cifra que enciende las alarmas sobre la crisis educativa que atraviesa el país. El dato, revelado recientemente, ubica a Colombia por debajo de naciones vecinas como Argentina, donde el 57,3% de los menores logra un desempeño adecuado; Chile, con un 60,9%; y Brasil, que alcanza un 66%.
El panorama se agrava al observar los resultados de un estudio del Banco Mundial publicado en 2024, que evaluó ciudades colombianas y encontró situaciones críticas. En Cali, por ejemplo, el 25% de los niños no reconoció ninguna palabra al leer un texto sencillo, mientras que el 23% apenas logró leer entre una y diez palabras por minuto. Solo el 40% de los menores en esa ciudad superó las veinte palabras por minuto, que es el mínimo requerido para superar primero de primaria. Estas cifras evidencian que el problema no es marginal, sino estructural, y que las brechas en el aprendizaje se amplían con el tiempo.
El origen de esta crisis es multifactorial, pero los expertos coinciden en que los primeros años de vida son determinantes para aprender a leer y luego utilizar esa capacidad para asimilar otros contenidos. En este contexto, un estudio del Instituto de Evidencia Educativa alertó que el 51% de los niños colombianos entre 6 y 8 años, es decir, cerca de 1,3 millones de menores, está en riesgo de no alfabetizarse a tiempo. Esto implica que no consolidarán la lectura en el momento esperado, lo que afectará su trayectoria académica en matemáticas, ciencias, historia y todas las demás áreas del conocimiento.
El riesgo de no alfabetizarse a tiempo
La falta de una meta nacional de alfabetización y de un indicador permanente, como el Ideb que Brasil creó en 2007 para monitorear sus avances, ha dejado a Colombia sin una brújula clara en esta materia. Mientras tanto, Brasil ofrece un ejemplo de lo que se puede lograr con políticas públicas sostenidas: pasó de un 36% de niños alfabetizados en segundo grado en 2021 a un 66% en 2025, superando su meta nacional del 60%. Ese país logró estos resultados gracias a evaluaciones constantes, capacitación docente, materiales pedagógicos y estímulos estatales y federales a las escuelas que mejoran sus indicadores, con el impulso de organizaciones como Instituto Natura, Fundación Lemann y Todos Pela Educação.
En contraste, Colombia recién en 2024 creó la coalición «Colombia se escribe leyendo», integrada por la Fundación Luker, la Universidad Javeriana, la Universidad de los Andes y el Banco Mundial, entre otras entidades. Esta iniciativa trabaja actualmente con las secretarías de educación de Bogotá, Antioquia, Valle y Bolívar, pero aún está lejos de tener la cobertura y la institucionalidad que se requieren para transformar la realidad educativa del país. A eso se suma un acuerdo de cooperación firmado recientemente por la Fundación Arcor de Argentina, el Instituto Natura, la Fundación SURA de Colombia y el Instituto de Evidencia Educativa, con el objetivo de impulsar la alfabetización como prioridad estratégica en América Latina.
«Un niño que no consolida la lectura a tiempo no queda apenas rezagado en una materia; queda en desventaja frente a cada contenido que se enseñe de ahí en más, en matemática, en ciencias, en historia»
Ignacio Ibarzábal, presidente del Instituto de Evidencia Educativa
Las investigaciones de la OCDE y del Banco Mundial coinciden en que las dificultades para leer y escribir oportunamente afectan todo el proceso educativo posterior, generando reprobación, repitencia, frustración y, en los casos más extremos, deserción escolar. Por eso, el llamado de los especialistas es a superar las diferencias ideológicas y trabajar en torno a un objetivo común. En ese sentido, Denis Mizne, director ejecutivo de la Fundación Lemann, fue contundente al afirmar que el éxito brasileño demuestra la importancia de la unidad.
«Ninguna política pública educativa de esta magnitud se hubiera logrado si no se superaba la ideologización y se avanzaba hacia un objetivo común»
Denis Mizne, director ejecutivo de la Fundación Lemann
La alfabetización inicial no es un tema más en la agenda educativa: es la base sobre la cual se construye todo el aprendizaje futuro. Los datos de las pruebas Saber 2023 son un llamado de atención urgente para que el país asuma la alfabetización como una política de Estado, con metas claras, mediciones permanentes y recursos suficientes. Mientras tanto, miles de niños siguen quedando atrás, y con ellos, las posibilidades de construir una sociedad más equitativa y próspera.










