Alertan por posible racionamiento de agua y energía en Colombia por El Niño

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El fenómeno de El Niño podría desencadenar racionamientos de agua y energía en Colombia durante los próximos meses, según la advertencia lanzada por Juan Camilo Restrepo, ingeniero ambiental y docente de la Universidad del Norte. El experto señaló que el pico de este fenómeno climático se estima entre noviembre y diciembre de 2026, aunque sus efectos podrían extenderse hasta febrero, marzo o abril de 2027, e incluso prolongarse hasta mayo o junio del mismo año si se alteran los ciclos de lluvia. «Estamos frente a un fenómeno extremo que claramente va a tener consecuencias», afirmó Restrepo, quien destacó que la reducción de precipitaciones, combinada con una infraestructura insuficiente para captar, tratar y distribuir agua, pone en jaque al país.

Colombia ya enfrenta incendios forestales, sequías, inundaciones localizadas y dificultades de suministro en varios municipios, mientras que el caudal del río Magdalena, uno de los principales del país, se sitúa entre 4.100 y 4.200 metros cúbicos por segundo, muy por debajo del promedio histórico de 7.000 m³/s. Esta disminución afecta directamente las bocatomas por acumulación de sedimentos y formación de islas fluviales, y varios municipios carecen de recursos para reubicar sus tomas de agua. «El problema es la infraestructura», subrayó Restrepo, quien también advirtió que entre el 75% y el 78% de la generación eléctrica de Colombia depende de la disponibilidad de agua, lo que hace al sistema especialmente vulnerable durante episodios de sequía.

Riesgos para el suministro energético y de agua potable

El docente de la Universidad del Norte planteó interrogantes clave sobre la capacidad del país para enfrentar esta coyuntura: «¿El sistema energético tiene reservas? ¿Las fuentes de abastecimiento de agua potable son suficientes? ¿Los sistemas de irrigación en la agricultura están operando?». En ese sentido, Restrepo fue contundente al afirmar que «el mayor riesgo que tenemos todos es que nos enfrentemos a un racionamiento de agua o energía». La situación recuerda al apagón que vivió Colombia entre 1992 y 1993, aunque hoy la dependencia eléctrica es mucho mayor debido al uso intensivo de plataformas digitales, servicios bancarios, transporte y comunicaciones.

Las pérdidas de agua en las redes de distribución alcanzan entre el 40% y el 50% en algunos sistemas, lo que agrava la crisis. «De cien gotas se pierden entre cuarenta y cincuenta», lamentó Restrepo, quien explicó que el bajo caudal de los ríos también reduce su capacidad para diluir contaminantes, afectando la calidad del agua potable y la producción agrícola. El fenómeno de El Niño, que se repite cada cinco a siete años, coincide además con la oscilación decadal del Pacífico, lo que podría incrementar sus efectos sobre la disponibilidad de agua.

«Estamos frente a un fenómeno extremo que claramente va a tener consecuencias»

Juan Camilo Restrepo, ingeniero ambiental y docente de la Universidad del Norte

Ante este panorama, Restrepo instó a modernizar las redes de acueducto, fortalecer los distritos de riego y estudiar el uso de agua subterránea para fines domésticos y agrícolas. No obstante, reconoció que las obras para ampliar la capacidad de generación y almacenamiento requieren procesos técnicos, ambientales y sociales que tomarían años. Regiones como Bogotá, Medellín, Santa Marta, San Andrés y diversos municipios con problemas históricos de abastecimiento serían las más afectadas, en un contexto donde el crecimiento poblacional de la capital ha elevado la demanda sobre la infraestructura existente. «El fenómeno del Niño es un fenómeno natural», recordó el experto, pero la respuesta del país dependerá de su capacidad para adaptar su infraestructura a estos eventos climáticos extremos.

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