Zapatoca, Santander, se promociona como destino para el Día del Amor

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El municipio de Zapatoca, ubicado en el departamento de Santander, se convierte en una de las opciones turísticas más sugerentes para celebrar el Día del Amor y la Amistad, gracias a su clima templado que oscila entre los 18 y 19 grados centígrados, y a una oferta de atractivos que combina cascadas, cavernas y recorridos históricos. La Alcaldía Municipal de Zapatoca, junto con los portales Weekend Colombia y Guía Turística de Santander, promueve esta localidad como un escenario ideal para escapar del ritmo urbano y disfrutar de un fin de semana en pareja o con amigos. A aproximadamente dos horas y media de Bucaramanga, la capital santandereana, los viajeros pueden acceder al municipio mediante las rutas de bus de las empresas Cootransmagdalena y Copetrán, que ofrecen salidas desde las cinco de la mañana con frecuencias de dos horas hasta las cuatro de la tarde.

Zapatoca, conocida como la “ciudad del clima de seda” por la suavidad de su temperatura, y también como la “Ciudad Levítica” por la notable cantidad de vocaciones religiosas que han surgido en su territorio, se posiciona como un destino que invita a la contemplación y al descanso. Con una altitud de 1.737 metros sobre el nivel del mar, el municipio ofrece un ambiente fresco que resulta ideal para recorrer sus calles empedradas y sus paisajes montañosos. La celebración del amor y la amistad, que en Colombia se conmemora tradicionalmente en septiembre, impulsa cada año la búsqueda de opciones turísticas regionales, y Zapatoca aparece en el mapa con una propuesta que integra naturaleza, patrimonio y misticismo.

Atractivos naturales e históricos para los visitantes

Entre los atractivos naturales más destacados se encuentra el Mirador Los Guanes, ubicado a solo quince minutos del casco urbano, desde donde se aprecia el imponente encuentro del cañón del río Chicamocha con el río Suárez. Este punto panorámico se ha convertido en una parada obligada para los visitantes que buscan una vista privilegiada del paisaje santandereano. Para los amantes del senderismo, la Cascada La Lajita ofrece caminatas ecológicas en medio de la vegetación, mientras que el Pozo del Ahogado, una caída de agua de la quebrada Zapatoca, cautiva con una leyenda local que narra la historia de una apuesta entre campesinos. Otro imperdible es la Cueva del Nitro, un sitio que debe su nombre a la presencia de nitrato de potasio y que fue utilizado por los indígenas hace aproximadamente quinientos años como paso entre Barichara y San Gil. Esta cueva cuenta con dieciocho salones y se puede llegar a pie desde el municipio en cerca de treinta minutos.

El patrimonio histórico y religioso también ocupa un lugar central en la oferta turística de Zapatoca. El Museo de Arte Religioso, ubicado en el Colegio Sagrado Corazón de la Comunidad Betlemita de Colombia, alberga una valiosa colección de ornamentos y vasos sagrados que dan cuenta de la profunda tradición católica de la región. En el antiguo cementerio descansan los restos de Georg Ernest Heinrich Von Lengerke, un comerciante alemán que construyó importantes caminos en la zona durante el siglo XIX. A estos testimonios del pasado se suma un particular monumento local: un automóvil Renault 4 emplazado sobre una roca con la frase “los zapatocas nos quebramos demostrando que no somos tacaños”, que invita a la sonrisa y a la reflexión sobre el carácter de sus habitantes.

Una escapada con sabor y tradición

La gastronomía local complementa la experiencia con platos típicos como las chorotas, el sancocho andino y el cabro, que pueden degustarse luego de las jornadas de exploración. Las autoridades y los guías turísticos recomiendan a los visitantes llevar ropa adecuada para el clima templado, hidratarse permanentemente y atender las indicaciones de los guías locales para disfrutar con seguridad de cada recorrido.

Con su historia de más de dos siglos y medio, ya que fue fundada en 1743 por Francisco Basilio de Benavides y Melchor de la Prada, Zapatoca se consolida como un destino con identidad propia. Las cifras de vocaciones religiosas, que incluyen un cardenal emérito, nueve obispos, cerca de ciento cincuenta sacerdotes y alrededor de cien monjas y misioneras, refuerzan su apodo de “Ciudad Levítica” y la convierten en un lugar donde la espiritualidad y el paisaje se entrelazan para ofrecer una escapada memorable en el corazón de Santander.

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