Un operativo militar-policial denominado ‘Centinela de la Patria’ ejecutado en la madrugada del 4 de septiembre de 2026 en el barrio Los Olivos de Riohacha, capital de La Guajira, terminó con la muerte de cuatro personas, entre ellas Nain Andrés Pérez Toncel, alias Naín o Bendito Menor, líder de la estructura criminal Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocida como Los Pachenca. Alias Bendito Menor, de 26 años, era buscado mediante circular roja de Interpol por los delitos de homicidio agravado, secuestro, extorsión y concierto para delinquir, y había ascendido desde el sicariato hasta convertirse en jefe del frente Javier Cáceres de ese grupo armado. Sin embargo, mientras las autoridades reportan que los ocupantes del inmueble opusieron resistencia armada y fueron abatidos en un enfrentamiento, periodistas locales que llegaron al sitio al día siguiente de la operación cuestionan la versión oficial al no encontrar evidencia de un tiroteo y alertar sobre la posible presencia de menores de edad en la vivienda durante el operativo.
Según la Policía Nacional, 16 comandos de operaciones especiales participaron en el procedimiento que culminó con la muerte, además de alias Bendito Menor, de Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita, su pareja sentimental; Orlando Javier Paternina, alias El Tío; y alias Casiloco, quienes se desempeñaban como escoltas del líder criminal. Las autoridades informaron la incautación de tres armas de fuego y material de guerra e intendencia. No obstante, las investigaciones realizadas por los comunicadores Ramón Campos, de Caracol Radio, y César Molinares, revelan que los vecinos del sector aseguran no haber escuchado ningún tiroteo esa noche, y que el ingreso de la Policía se produjo sin que la puerta de acceso a la vivienda presentara signos de violencia o hubiera sido forzada.
Dudas sobre el procedimiento y posibles víctimas colaterales
Uno de los aspectos que más preocupa a los periodistas es la situación de los menores de edad que, según los testimonios recogidos, habitaban o frecuentaban la casa. Ramón Campos señaló que la vivienda no era propiedad de alias Bendito Menor, sino que había sido alquilada por Orlando Javier Paternina, alias El Tío, quien trabajaba como instructor en una escuela de conducción y cuyos hijos estudiaban en un colegio cercano. “Los niños estudiaban en un colegio cercano, iban con vecinos al colegio”, afirmó Campos, quien agregó que la presencia de los menores era de conocimiento público en el barrio. El periodista sostuvo que, de haber ocurrido un intercambio de disparos, las probabilidades de que estos niños resultaran heridos o muertos habrían sido muy altas, lo que pone en duda la versión de un enfrentamiento armado.
«Pasadas las once de la noche, los vecinos solo vieron la entrada y salida de vehículos de personas que estaban en esa casa. Ese día, aseguran que no sintieron ningún tiroteo, y que solamente después de que un carro salió de la casa, a los pocos minutos, entró la Policía.»
Ramón Campos, periodista local de Caracol Radio
Las cámaras de seguridad del inmueble, según denunciaron los comunicadores, fueron dañadas durante la operación, lo que impide obtener registros visuales de lo ocurrido. César Molinares, por su parte, fue enfático al señalar que la evidencia disponible apunta a un uso excesivo de la fuerza por parte de la fuerza pública. “Me parece que hay una evidencia más bien clara de que hubo un exceso de fuerza por parte de la fuerza pública, y que es una situación que indiscutiblemente, para haber reducido a este criminal y a sus cómplices o a sus acompañantes, pues digamos que hay posibilidades de que hubiera habido una salida diferente a esta situación”, declaró Molinares. El hallazgo de solo tres armas de fuego para cuatro abatidos, y el hecho de que uno de los fallecidos haya resultado desarmado según los periodistas, refuerza las preguntas sobre la legalidad del procedimiento.
Tensión y temor en el barrio Los Olivos tras la caída del capo
Lejos de generar una sensación de seguridad entre los residentes del barrio Los Olivos, la muerte de alias Bendito Menor ha sembrado el temor. Los vecinos, que prefieren no identificarse por miedo a represalias, aseguran que la situación no ha mejorado, sino que ahora se sienten amenazados ante la posible aparición de un sucesor que retome el control del grupo criminal. La estructura de Los Pachenca, que opera en la región de la Sierra Nevada de Santa Marta y La Guajira, se dedica al narcotráfico, la extorsión y el sicariato, y la muerte de su líder no implica necesariamente el fin de sus actividades. Mientras tanto, las autoridades no se han pronunciado sobre las denuncias de los periodistas ni sobre la posible presencia de menores en el operativo, y el caso sigue bajo la lupa de la opinión pública, que exige claridad sobre lo ocurrido aquella madrugada en el norte de Colombia.










