Alias Pinocho revela que Bendito Menor buscaba resolver su situación judicial antes de ser abatido

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El comandante de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (Acsn), Fredy Castillo Carrillo, conocido con el alias de Pinocho, reveló en una entrevista con Revista Semana que sostuvo contacto telefónico con Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, tan solo días antes de que este fuera abatido en un operativo militar en Riohacha, La Guajira. Según el relato del cabecilla, la comunicación se estableció por mediación del doctor Silva, un delegado gubernamental, quien buscaba un acercamiento para evaluar el posible ingreso de Bendito Menor a una mesa de negociación y la eventual cancelación de su orden de captura. Castillo afirmó que desconocía por completo la ubicación real de su antiguo subalterno, pues presumía que se encontraba en Venezuela, cuando en realidad llevaba varios meses residiendo en una vivienda en la capital guajira.

Durante la conversación, que tuvo lugar en medio de un clima de desconfianza y ruptura interna, Bendito Menor expresó su voluntad de resolver su situación judicial. “Él quería arreglar su problema”, señaló Pinocho, quien agregó que Pérez Toncel también manifestó su interés por solucionar la situación de su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona, conocida como alias La Bebecita, quien igualmente murió en el operativo. No obstante, Castillo admitió que las posibilidades de un nuevo proceso de paz eran remotas, pues el historial del cabecilla abatido incluía acciones que comprometían cualquier negociación. La relación entre ambos ya se había deteriorado significativamente, pues Bendito Menor tomaba decisiones por iniciativa propia y difundía amenazas a través de redes sociales, acciones que según el comandante de las Acsn ponían en riesgo el proceso de paz.

Deterioro de la relación y ruptura de los mandos

El distanciamiento entre la cúpula de las Acsn y Bendito Menor no era reciente. Castillo explicó que Pérez Toncel ya actuaba por cuenta propia y ejercía control sobre un corredor estratégico entre Riohacha y Maicao, sin consultar las decisiones con los mandos superiores. La organización intentó en varias oportunidades que el cabecilla asistiera a reuniones para coordinar la reducción de homicidios en La Guajira, pero el hombre nunca acudió argumentando temor por su seguridad. Según el relato de Pinocho, el propio Gobierno tenía conocimiento de que Bendito Menor operaba al margen de la estructura formal de la organización, un factor que agravaba la compleja situación en la región.

“La última vez fue una vez que me llamó el doctor Silva que quería un acercamiento con él, que se estaba hablando porque él estaba en Venezuela, según, porque yo pensé que él estaba en Venezuela, la verdad. No sabía que él estaba ahí, que llevaba varios meses”

Fredy Castillo Carrillo, alias Pinocho, comandante de las Acsn

Pinocho también se refirió a las publicaciones que Bendito Menor realizaba en redes sociales, las cuales evidenciaban que se encontraba en territorio colombiano, aunque aclaró que él no las seguía porque ya no utiliza esas plataformas. Pese a las especulaciones que surgieron tras el operativo, el comandante de las Acsn fue enfático al afirmar que la organización no participó en la operación militar ni colaboró con las autoridades para localizar al cabecilla abatido. Posteriormente, las Acsn emitieron un comunicado público descartando cualquier tipo de represalia tras la muerte de Bendito Menor, en un intento por enviar un mensaje de calma a la región y evitar una escalada de violencia.

En su última conversación, Pérez Toncel se mostró consciente de la gravedad de su situación. “Él me dijo a mí que él quería arreglar su problema y consecuentemente dijo que también quería arreglar el problema de la mujer, a la ‘bebecita’, que porque él no sabía qué podía pasar, que él quiere arreglar su problema, pero también él pensaba que posiblemente se podía llegar a un acuerdo, a lo cual nunca se dio. Pero sabíamos en el fondo que era difícil de que ahora se entrara nuevamente en un proceso de paz sabiendo que ya había cometido cagadas”, relató Castillo, quien mencionó además la masacre ocurrida en Dibulla como uno de los crímenes atribuidos a Bendito Menor que hacían inviable cualquier negociación. El abatimiento del cabecilla, ocurrido en medio de este complejo entramado de negociaciones fallidas y rupturas internas, deja interrogantes sobre el futuro de las conversaciones de paz en la región Caribe y sobre el control territorial que ejercía la organización en La Guajira.

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