Entre cafetales y caminos de montaña, el SENA Caldas lleva formación cafetera a Santa Teresa

Compartir en redes sociales

A dos horas del casco urbano de Pensilvania, la formación del SENA llega hasta una comunidad

Textos y fotos: Prensa SENA Caldas

En Santa Teresa, una vereda enclavada entre las montañas del Alto Oriente caldense, el día comienza temprano. Allí, donde los caminos rurales conectan las fincas y los cafetales hacen parte del paisaje cotidiano, Neider Yacid Ríos Cardona y su hermana Erika Juliana Ríos Cardona encontraron la manera de regresar a sus raíces y continuar la historia cafetera que aprendieron de sus padres.

Desde la finca El Plan, los hermanos, de 30 y 28 años, respectivamente, trabajan en la producción de cafés de especialidad y hacen parte de una asociación integrada por 20 personas, 17 mujeres y tres hombres. Su proyecto no se limita a cultivar y vender café: con los años han aprendido sobre variedades, procesamiento, tostión y preparación, conocimientos que incluso los han llevado a obtener reconocimientos en diferentes concursos.

Ahora, parte de ese conocimiento se complementa con la formación que el Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA Caldas lleva directamente hasta Santa Teresa. Para Neider y Erika, tener acceso a capacitación especializada sin abandonar su territorio representa una oportunidad que durante años parecía lejana, pues formarse en temas relacionados con el café significaba desplazarse hasta municipios como Manizales o Chinchiná. “Rompe barreras. Mil oportunidades salen de ahí, de una sola capacitación”, expresaron los hermanos Ríos.

Llegar hasta esta comunidad implica recorrer carreteras rurales y madrugar. Cada viernes, la instructora de café Juliana Valencia inicia su viaje desde Manzanares hacia Pensilvania, donde pasa la noche. A las 4:00 a. m. del día siguiente aborda un Yip y continúa por los caminos de montaña hasta Santa Teresa, donde la esperan sus aprendices.

“La educación no debería depender de vivir cerca de la ciudad; el conocimiento también tiene que llegar a las montañas, las veredas y las comunidades rurales”, afirma Juliana Valencia, instructora de café.

Para Óscar Andrés Maldonado Mora, director del SENA Caldas, estos recorridos hacen parte del compromiso de la Entidad con las comunidades campesinas y con una formación pertinente para cada territorio. “Cuando llevamos nuestros instructores y la formación directamente hasta las comunidades rurales, estamos acercando oportunidades a personas que históricamente han tenido mayores dificultades para acceder a ellas. Queremos que nuestros campesinos encuentren en el SENA Caldas conocimiento pertinente que puedan aplicar en sus fincas, sus asociaciones y sus proyectos productivos”.

Desde el Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA Caldas, la formación se construye a partir de las necesidades productivas identificadas por las comunidades. En Santa Teresa, el café es mucho más que un cultivo: es parte de la economía, la identidad y el proyecto de vida de numerosas familias.

“Nuestro propósito es que la distancia no sea una barrera para acceder a la formación. Llegar hasta Santa Teresa nos permite escuchar directamente a los productores, conocer sus necesidades y llevar conocimientos relacionados con una actividad que hace parte de su vida y de la economía de este territorio, como lo es el café”, señala Alejandro Ramírez Gómez, subdirector del Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA Caldas.

Desde el Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA Caldas, la formación se construye a partir de las necesidades productivas identificadas por las comunidades. En Santa

Teresa, el café es mucho más que un cultivo: es parte de la economía, la identidad y el proyecto de vida de numerosas familias.

“Nuestro propósito es que la distancia no sea una barrera para acceder a la formación. Llegar hasta Santa Teresa nos permite escuchar directamente a los productores, conocer sus necesidades y llevar conocimientos relacionados con una actividad que hace parte de su vida y de la economía de este territorio, como lo es el café”, señala Alejandro Ramírez Gómez, subdirector del Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA Caldas.

Para los hermanos Ríos, cada jornada de formación representa la posibilidad de sumar nuevas herramientas a lo que aprendieron desde niños junto a sus padres. La experiencia campesina y el conocimiento técnico se encuentran ahora en la finca, en medio de los cafetales, para mirar el producto desde otra perspectiva, mejorar su calidad y encontrar nuevas formas de agregarle valor.

La historia de Santa Teresa es también la historia de una formación que se mueve. Recorre kilómetros, madrugadas y caminos destapados para encontrarse con quienes eligieron permanecer en el campo y construir allí su futuro. Y mientras los hermanos Ríos siguen cultivando el legado familiar, una instructora vuelve a emprender el camino de regreso, convencida de que cada kilómetro recorrido tiene un propósito.

sos/

Sigue leyendo