Caída de reservas y aumento de importaciones encienden alertas por el gas en Colombia

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El presidente de Promigas, Juan Manuel Rojas Payán, encendió las alarmas sobre el futuro energético del país al revelar que Colombia enfrenta un déficit estructural de gas natural que ya se materializa en racionamientos para el sector industrial. Durante un encuentro organizado por Infogas, con cifras oficiales al 31 de agosto de 2025, el directivo expuso un panorama crítico marcado por la caída drástica de la producción, el agotamiento acelerado de las reservas y un crecimiento exponencial de las importaciones, que pasaron de representar el 19% del consumo nacional en 2024 a un alarmante 34% en el último año.

Las cifras presentadas por Rojas Payán dibujan un escenario de declive sin precedentes. La producción fiscalizada de gas natural se contrajo un 12% en el último año, y al comparar los volúmenes de 2025 con los de 2021, la caída supera el 30%. Quizás el dato más preocupante es el referente a las reservas: en apenas cuatro años, estas disminuyeron de 3,2 a 1,7 gigapies cúbicos, una reducción cercana al 50% que compromete gravemente la capacidad del país para atender su demanda futura. Esta situación, según el directivo, no es producto del azar o de condiciones geológicas imprevistas, sino el resultado de decisiones de política pública que han afectado la exploración y producción de hidrocarburos.

Pérdida de soberanía energética y racionamiento industrial

El impacto de este déficit ya se siente en la economía real. Empresas de diversos sectores están siendo sometidas a racionamientos porque el gas disponible debe ser desviado prioritariamente hacia la generación eléctrica, o simplemente porque no hay moléculas suficientes en el país para satisfacer todas las demandas. Esta realidad golpea con especial dureza al tejido industrial colombiano, que ve comprometida su operación, mientras que la demanda total de gas natural debe repartirse entre múltiples frentes que compiten por un recurso cada vez más escaso: los hogares, la industria, el transporte y el sistema eléctrico.

«En cuatro años destruimos el 30% de la producción de gas natural en Colombia. Eso es un problema de política pública, un elemento autoinfligido como país»

Juan Manuel Rojas Payán, presidente de Promigas

La contundencia de las declaraciones del líder gremial no deja espacio para la duda: «Perdimos la soberanía energética», sentenció, al tiempo que advirtió que «el déficit de gas dejó de ser una advertencia y se convirtió en una realidad estructural». Para Rojas Payán, esta crisis no tiene una única vía de solución, y rechazó el falso dilema que plantea elegir entre gas importado o producción nacional: «No existe una única solución para resolverlo. Muchas veces hemos escuchado que el debate es como si tuviésemos que elegir entre gas importado o gas producido a nivel nacional. Y eso es un error. Hoy necesitamos de las dos», subrayó el presidente de Promigas.

Frente a este complejo panorama, Promigas plantea una estrategia dual que busca atender tanto la emergencia inmediata como la recuperación de la capacidad productiva del país a mediano y largo plazo. En el corto plazo, el énfasis está puesto en el fortalecimiento de las importaciones, la consolidación de proyectos de regasificación y la ampliación de las redes de transporte para garantizar que el combustible pueda llegar a todas las regiones y usuarios que lo requieran. En paralelo, el directivo señaló que el nuevo Gobierno comenzó a abordar los problemas heredados de la administración anterior, aunque el camino para recuperar la autosuficiencia energética de Colombia sigue siendo largo y demandará decisiones difíciles en materia de exploración y producción de hidrocarburos.

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