El Páramo del Sol, en el municipio de Urrao, suroeste de Antioquia, se ha convertido en un referente para los amantes del montañismo que buscan alcanzar el punto más alto del departamento: el Alto de las Campanas, a 4.080 metros sobre el nivel del mar. Según la Organización Colparques, fuente de información para esta travesía, la expedición exige una caminata de dos a tres días, con un recorrido total de entre 30 y 40 kilómetros, y solo se recomienda para personas con experiencia en montaña debido a la exigencia física que imponen la altitud y el clima cambiante del ecosistema de páramo.
Este destino hace parte del complejo de páramos Frontino-Urrao, una formación estratégica que alberga lagunas, turberas y nacimientos de agua que abastecen a varias poblaciones de la región. Su estado de conservación es notable, pues no existe infraestructura turística como restaurantes o albergues dentro del páramo, lo que obliga a los visitantes a cargar con su propio equipo de campamento, comida y agua. Quienes se aventuran pueden encontrar durante el ascenso lagunas de origen glaciar, extensos campos de frailejones y, con algo de suerte, especies como el oso andino, el puma o el venado.
Dos rutas para llegar a la cumbre
El acceso al Alto de las Campanas se realiza por dos caminos principales. El primero es el camino conocido como El 14, que no tiene costo alguno, mientras que la segunda opción es la ruta Proaves, cuyo ingreso tiene un valor de 25.000 pesos colombianos, destinados a la Reserva Natural de las Aves Colibrí del Sol. Esta última alternativa ofrece además la posibilidad de observar aves, incluido el colibrí del sol, una especie endémica de la zona. Para llegar al punto de partida, los excursionistas deben tomar un bus desde Medellín hasta Urrao con un costo aproximado de 25.000 pesos, y luego una chiva que los acerca al inicio de la caminata por unos 5.000 pesos adicionales, en un trayecto que dura entre 30 y 40 minutos.
La primera jornada, que va desde el punto de inicio hasta el campamento, puede tomar entre seis y nueve horas si se camina con carga, aunque quienes van sin peso y a buen paso pueden completarla en cuatro horas y media. El tiempo total de la expedición, incluyendo el retorno, oscila entre siete y doce horas según las condiciones físicas del grupo. Es importante tener en cuenta que no está permitido acampar en cualquier lugar; los excursionistas deben utilizar únicamente las áreas de campamento definidas para proteger el frágil ecosistema.
La mejor temporada para realizar esta travesía es entre enero y marzo, cuando el periodo es más seco y las condiciones climáticas son más favorables. Por el contrario, entre octubre y diciembre se presenta la temporada de mayores lluvias, lo que dificulta el avance y aumenta el riesgo. Durante la madrugada, a esa altitud, es posible que se formen pequeños cristales de nieve que se derriten con los primeros rayos del sol, un espectáculo que compensa el esfuerzo físico de una de las rutas de montaña más exigentes y gratificantes de Antioquia.










