Independiente Santa Fe reveló este año un informe de gastos mensuales con corte al 31 de agosto de 2026 que evidencia una brecha millonaria entre la inversión destinada a sus plantillas masculina y femenina. El documento, presentado en medio de la difícil situación financiera que atraviesa la institución y que la llevó a acogerse a la ley de insolvencia, detalla un presupuesto total que supera los 6.600 millones de pesos colombianos al mes. De esa cifra, la nómina masculina absorbe 2.960 millones, lo que representa el 44 por ciento del gasto total, mientras que la femenina apenas recibe 237 millones, equivalente a un 3,6 por ciento. La publicación generó un fuerte debate entre los aficionados sobre la distribución de los recursos, especialmente si se tiene en cuenta que las dirigidas por el club han sido tres veces campeonas de Liga y dos veces finalistas de la Copa Libertadores, unos logros que contrastan con la inversión.
El informe se conoce además en un momento de tensión interna dentro del plantel masculino, pues el volante Yilmar Velásquez fue apartado del grupo por desacuerdos con el entrenador Pablo Repetto. El propio jugador, que tiene contrato vigente hasta 2028, salió a aclarar su situación a través de sus redes sociales para desmentir cualquier problema físico. “Mi gente, los que se preguntan por mi situación: he sido apartado del grupo por desacuerdos con el actual técnico del equipo. Se tomó la decisión mutua de que sea apartado del equipo mientras él esté a cargo”, manifestó Velásquez, quien en otra publicación insistió: “Nada de lesiones. Para todos aquellos que tenían dudas, esa es la verdad. Los mejores deseos para Santa Fe siempre”. El club no ha emitido un comunicado oficial al respecto, aunque se especula que se le habría ofrecido una licencia remunerada que el futbolista no habría aceptado, un dato que hasta ahora no ha sido confirmado.
Una radiografía de la inversión cardenal
El desglose del gasto mensual presentado por el club deja en evidencia varias particularidades. Además de los 2.960 millones destinados a la nómina masculina, que incluye a jugadores de renombre como Franco Fagúndez, Nahuel Bustos, Daniel Torres, Andrés Mosquera Marmolejo y Hugo Rodallega, la institución debe destinar 100 millones de pesos mensuales al cumplimiento de la ley de insolvencia. Ese monto, aunque significativo, resulta menor frente al historial de deudas que ha arrastrado la entidad en los últimos años, lo que la llevó a ser el tercer club con más títulos en Colombia, solo por detrás de Nacional y Millonarios, pero también uno de los más golpeados económicamente. La disparidad con el fútbol femenino resulta llamativa si se compara con los logros recientes: las cardenales han llegado a la final de la Liga Femenina en las últimas tres ediciones, algo que ninguna otra área del club ha conseguido en el mismo periodo.
La ausencia de Velásquez en la convocatoria no es el único problema que enfrenta Repetto, pues a la del volante se suman las bajas por lesión de Juan Sebastián Quintero y Kevin Balanta. El exjugador del Rionegro Águilas no ha sumado un solo minuto en la Liga BetPlay durante el segundo semestre, y apenas acumula 96 minutos en torneos coperos, repartidos entre los 90 de la Copa BetPlay y los seis de la Copa Sudamericana. Su salida del grupo fue evidente para la hinchada, que ahora sigue de cerca los movimientos del club en medio de la crisis financiera, la irregularidad deportiva y un informe de gastos que promete seguir dando de qué hablar.
“Se tomó la decisión mutua de que sea apartado del equipo mientras él esté a cargo”
Yilmar Velásquez, volante de Santa Fe, en Instagram
El panorama para Santa Fe sigue siendo complejo, no solo por las cuentas que no cuadran sino por el ambiente que se respira en la sede deportiva. Mientras la directiva no se pronuncie de manera oficial ni sobre el caso Velásquez ni sobre las críticas por la inversión en las ramas del fútbol, la afición tendrá que esperar para conocer el rumbo de un club que intenta enderezar su rumbo administrativo y deportivo. La brecha en la inversión, más allá de los números, deja una pregunta sobre el criterio de prioridades que seguirá resonando en la capital del país.










